Sacrificio, probablemente temporal, de los accionistas de Abertis para mantener el ‘investment grade’ como calificación crediticia de la concesionaria. El grupo italiano Atlantia y la española ACS, junto a su filial germana Hochtief, van a repartirse 437 millones de dividendo el próximo 28 de abril. Una cifra considerable, pero que representa solo la mitad de los 875 millones aprobados en la junta de accionistas que la concesionaria ha celebrado en este martes.

Queda pendiente hasta final de año el cobro del 50% restante. Una circunstancia que deberá ser pactada por los socios y que está vinculada a que la firma catalana pueda sortear con éxito la crisis del coronavirus. Tanto para la concesionaria de la familia Benetton como para el grupo que preside Florentino Pérez esta es una inyección de liquidez a la que no podían renunciar en pleno declive de las actividades.

El grupo de autopistas que dirige José Aljaro afronta esta etapa de derrumbe del tráfico, e incertidumbre en su recuperación, con una liquidez que supera los 5.000 millones de euros y sin vencimientos relevantes de deuda hasta octubre de 2022. Pero los dueños de Abertis han aplicado “prudencia” respecto al dividendo en un contexto de dudas sobre las perspectivas económicas a corto y medio plazo.

Se trata, con esta medida, de proteger la calificación ‘BBB-‘ otorgada por S&P, que ha colocado la nota en perspectiva negativa a falta de visión sobre un horizonte de reanimación del tráfico. También se da margen para que Abertis pueda sacar adelante un ejercicio clave de crecimiento en plena crisis, con la toma del 51% de la mexicana RCO, y el intento de adquisición de la copncesionaria portuguesa Brisa. Bien podría quedar la mitad del dividendo pendiente de esta última operación, valorada en más de 2.000 millones de euros y que Abertis afronta en consorcio con el fondo GIC.

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Fuente: Cinco Días