
La mayor salida a Bolsa del mundo empieza con buen pie. Arabia Saudí llevaba semanas tratando de que los primeros pasos bursátiles de la petrolera estatal y auténtica joya de la corona, Aramco, fuesen lo más tranquilos posible. De momento, lo ha conseguido: las acciones de la empresa que más ingresa y más gana del planeta suben este miércoles algo más de un 10% en un debut en el parqué que habría firmado cualquiera en el entorno de poder de Riad. Con este incremento, la valoración total de la empresa se eleva hasta los 1,9 billones de dólares (1,7 billones de euros), casi tanto como la suma de Apple y Alphabet (Google). El inicio de cotización de los títulos del coloso saudí responde a un intento de las autoridades del país del Golfo por recaudar para reequilibarar unas cuentas públicas en rojo desde hace un lustro y por diversificar una economía que descansa, casi en exclusiva, sobre el pilar petrolero.
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Casi cuatro años después de que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, desvelase por primera vez su plan de sacar al mercado una pequeña parte del coloso petrolero, el 1,5% del capital de Aramco ha empezado a intercambiarse este miércoles únicamente en la Bolsa de Riad. Esa minúscula parte de la petrolera valía momentos antes del toque de campana casi 26.000 millones de dólares; minutos después ya se valoraba en casi 28.000 millones. Para tratar de asegurarse una buena andadura en el parqué en los primeros compases de cotización, la petromonarquía había llamado a sus ciudadanos -entre ellos, algunas de las familias señaladas por supuesta corrupción en la macrorredada de hace dos años- a hacerse con acciones de la petrolera estatal con potentes incentivos de financiación y el regalo de una acción por cada 10 que comprasen siempre y cuando se mantuviesen en el capital al menos 180 días. Además, la semana pasada Arabia Saudí pactó con el resto de países de la OPEP y Rusia un nuevo recorte en su producción petrolera para tratar de renivelar la oferta y la demanda, y sostener así el precio del crudo.
La demanda total de los inversores de acciones de Aramco rondó los 119.000 millones de dólares, con una sobresuscripción de 4,65 veces la cantidad ofertada. El efecto arrastre de Aramco es potente. Con el estreno de 16 millones de títulos de la petrolera, el índice de la Bolsa local, el Tadwul, da un salto de gigante y se convierte en uno de los 10 mayores del mundo por capitalización y aumenta su peso dentro del grupo de selectivos emergentes. En parte, por una carambola: los planes iniciales de la corona saudí pasaban por sacar a Bolsa Aramco no solo en Riad, sino también en las principales plazas financieras del mundo, entre ellas Nueva York. Pero el retraso inicial y la falta de apetito de los inversores internacionales forzaron a rebajar la primera hoja de ruta y tener que conformarse con un debut en un índice mucho más modesto.
Fuente: El País