El comercio electrónico sigue subiendo en España como consecuencia del confinamiento de los ciudadanos en sus casas por el coronavirus. Según los últimos datos de Logista, la patronal de las empresas de logística, el crecimiento ha ido a más. Así si en las primeras semanas del estado de alarma el impulso fue del 12% y fue creciendo hasta un 20%, ahora se sitúa en un 50% respecto a antes de que se impusiera el estado de alarma en el pais.

«Del miedo inicial del confinamiento o del temor inicial que pudiera haber desabastecimiento en los supermercados, los ciudadanos hemos normalizado la situación y estamos aprendiendo a vivir en esta nueva realidad. Por ello, el ecommerce se ha ido consolidando durante el confinamiento. En un principio, solo centrado en productos básicos, de higiene, limpieza y parafarmacia y, ahora ya, en una gama más amplia de productos», dicen desde Logista, que extrae sus datos de sus socios (empresas de paquetería, logística y transporte urgente, que son los que reparten los pedidos hechos a través de los comercios online).

Lógicamente precisan que esa media de crecimiento no es igual para todos los productos, pues algunos como el textil han caído de manera brutal. En cambio, otros como el ecommerce de supermercados y alimentación se ha multiplicado por cinco. Para poder hacer frente a este crecimiento muchos súper han optado por tener minihubs en ciudad, en algunos casos han puesto en marcha los denominados dark stores, es decir, supermercados cerrados al público que se convierten en almacenes para el reparto del comercio electrónico de alimentación en el barrio (garantizando la eficiencia e inmediatez). También en otros casos si no han cerrado el súper entero para tal fin, sí una parte para poder servir y atender las ventas online de alimentación sin que la compra física se viera afectada.

Desde Logista advierten, no obstante, que «hay que tener en cuenta que de todas las ventas online era la que menos consolidada estaba. Es más, según nuestras previsiones, cuando finalice el estado de alarma aunque el crecimiento experimentado permitirá asentar la venta online de alimentación, no será un crecimiento estructural ya que socialmente a los españoles nos gusta ir al súper y ver el género».

La organización también detalla que es importante matizar que muchas empresas están con mucho volumen de negocio, pero otras no, pues depende de si la empresa tiene más tipología de clientes dedicados al B2C (compra online de particulares) o al B2B (operaciones entre empresas).

Si se analiza el crecimiento del comercio electrónicio en España por tipo de productos, la citada asociación revela, por ejemplo, que el crecimiento medio aproximado de los productos de papelería ha sido del 40%; el vino y la cerveza, un 60%; electrónica y servicios informáticos, un 36%; material deportivo para entrenar en casa, más de un 200% (no tanto ropa, sino pesas, maquinarias y accesorios; pequeños recambios de automoción, un 45%; juguetería, un 100%; productos veterinarios y de mascotas, un 50%; industria farmacéutica, un 54% (parafarmacia y dentro de farmacia aquellos productos que se pueden vender online), y pequeñas reformas del hogar, un 100% (desde maquinaria y accesorios, a decoración, pintura, cuadros, grifería y herramientas). En el lado contrario, el ecommerce ha caído en picado en textil, construcción y editoriales, entre otros.

Desde la patronal de logística también advierten de que el estado de alarma (y el cierre de comercios, restaurantes y hoteles que conlleva) ha generado una reducción del 50% de la actividad de los operadores de logística y transporte, debido a que todas las entregas a tiendas y restaurantes ya no existen. «Esa vida ha desaparecido por el momento en las ciudades, y aunque el crecimiento del ecommerce está en ese 50%, no compensa la caída de la actividad del sector. Ha crecido la entrega a particulares, pero se ha anulado la entrega a comercios, hoteles y restaurantes, y no se puede hablar de una compensación porque el tipo de empresas y de volúmenes que mueven las compañías dedicada a una actividad y otra es distinta».

Fuente: Cinco Días