La economía europea sigue anclada en un territorio de incertidumbre. La guerra comercial entre Estados Unidos y China se apacigua, pero emergen nuevos miedos como el conflicto en Irán y tensiones sociales en América Latina y Asia. La amenaza a la estabilidad económica, además, se presenta ahora en forma de epidemia de Covid-19, que Bruselas considera un «riesgo a la baja clave» para el crecimiento.

La Comisión Europea asume que los efectos del brote sobre la economía china deberían alcanzar su “pico en el primer trimestre” de 2020 y que el contagio a otros países debería ser «relativamente limitado». «Es una hipótesis, no una previsión», ha avisado el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, quien ha añadido que cuanto más dure el brote y más medidas de contención deban adoptarse, mayor será la amenaza.

Bruselas mantiene sus previsiones de crecimiento para la zona euro en un 1,2% para 2020 y 2021. Además, sube en una décima las perspectivas para España, cuya economía debería expandirse el 1,6% este año y el 1,5% en 2021, alineándose con las proyecciones del Gobierno. Pero ese débil crecimiento sigue moviéndose en el alambre, a expensas de cualquier cambio temporal. Los problemas pueden llegar de Asia. La epidemia de Covid-19 es ya un riesgo para la zona euro. «Su duración y gravedad son desconocidas y crean incertidumbre en el mundo», ha recordado Gentiloni. Y ese interrogante afecta no solo a la industria, sino también al sector de los transportes y el turismo.

China supone hoy el 17,7% de la economía global y el 18% del gasto mundial en transporte, muy por encima que durante los episodios del SARS en 2003. El impacto del virus, sin embargo, no tiene por qué limitarse al gigante asiático. La epidemia ya ha asestado esta semana su primer gran golpe económico al continente: la suspensión del Mobile World Congress en Barcelona, que generaba 473 millones de euros solo en la capital catalana. No está claro, no obstante, de qué forma el Covid-19 podría mutar para transformarse en un catalizador hacia una mayor desaceleración económica.

La Comisión ahora tiene como escenario principal que el brote alcanzará su “pico” en el primer trimestre, con contagios “relativamente limitados”. “Cuanto más dure, mayor será la probabilidad de efectos negativos sobre el sentimiento económico y las condiciones financieras globales”, remacha el informe que ha presentado Gentiloni. El impacto, en ese caso, se daría tanto por el lado de la oferta —días de trabajo perdidos— como de la demanda —prohibiciones de viaje o restricciones en la movilidad—.

El coronavirus no es el único riesgo para Europa. A pesar del alivio por el acuerdo entre Estados Unidos y China que permitió que el “sentimiento empresarial” empezara a recuperarse en el cuarto trimestre de 2019, la economía europea no vive ajena a nuevas amenazas. “El impacto negativo de los recientes episodios de disturbios sociales y tensiones geopolíticas en América Latina, Oriente Próximo y Asia, sin embargo, en parte neutraliza este desarrollo positivo”, sostiene el documento.

El Ejecutivo comunitario, en línea con el Gobierno español, espera que la economía aumente el 1,6% en 2020 y el 1,5% en 2021. Bruselas destaca en el informe que la desaceleración fue finalmente “más suave” de lo esperado. «España creció mejor de lo esperado con una contribución robusta de la demanda interna y de las exportaciones», ha destacado Gentiloni. La Comisión cree que este año su tasa de crecimiento se estabilizará alrededor del 0,4% trimestral gracias al consumo privado, la inversión privada y la contribución de las exportaciones.

Fuente: El País