Cataluña es la comunidad autónoma donde las rentas hasta 30.000 euros pagan más por el Impuesto de la Renta. El motivo reside en que esta comunidad tiene fijado el tipo mínimo en el 12%, muy por encima del 9,5% que poseen las 19 de media. Además, todas las autonomías que han puesto el tipo mínimo por encima del promedio lo han dejado en el 10% salvo Cataluña. Estas son Andalucía, Aragón, Asturias, Murcia y la Comunidad Valenciana. Y eso deja a las rentas bajas catalanas como las que mayor presión fiscal reciben por este impuesto, según el Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2018, publicado este lunes por el Registro de Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas. Las comunidades tienen capacidad legislativa sobre la mitad de la tarifa del IRPF. 

El caso catalán es claramente llamativo porque se desmarca de todas las demás. Mientras que la mayoría ha ido adaptando los tipos a la rebaja de impuestos que hizo el Estado central, la Generalitat de Cataluña los ha dejado igual que antes. Para una renta de 16.000 euros, un contribuyente en Cataluña abona 1.611 euros frente a los 1.439 que pagaría con la normativa exclusivamente estatal y los 1.492 que tributa en la siguiente que más presión ejerce en ese nivel de ingresos, Baleares. Le siguen por orden de mayor presión fiscal Murcia, Aragón y Andalucía. Por el contrario, la comunidad donde consistentemente se tributa menos con independencia de la renta es Madrid, donde por 16.000 euros se pagan 1.434 euros.

Para 20.000 euros, en Cataluña se desembolsan 2.510 euros, bastante por encima de la segunda que más exige, Aragón, con 2.394 euros. A continuación, figuran por este orden Aragón, Murcia, Baleares, Andalucía, Asturias y Extremadura. En Madrid la tributación se sitúa en los 2.303 euros, unos 300 euros menos que en Cataluña. Con una base de 30.000 euros, la factura por IRPF de un catalán asciende a los 5.102 euros frente a los 4.939 de la norma estatal y los 4.839 que se abonan en Madrid. «Habría que verlo, pero normalmente el núcleo principal de la tributación está en las rentas medias y bajas, y sorprende que este sea el que en Cataluña grava más», ha declarado Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas.

En cambio, para un contribuyente de 45.000 euros, Extremadura es la región en la que más se tributa, seguida de Murcia, Aragón, Baleares, Cataluña y Galicia. En las franjas más altas de ingresos, a partir de unos 110.000 euros, es en Valencia donde siempre se paga más. Con variaciones según la cota de retribución, entre las que más gravan las rentas altas siempre aparecen Cantabria, Andalucía, Extremadura y La Rioja.

En general, los autores del estudio señalan que durante los últimos años se ha dado entre las comunidades, por un lado, una elevada competencia a la baja en los impuestos de sucesiones; y por otro, una alta competencia al alza en los tributos sobre la compra de vivienda, esto es, los impuestos de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados. No se detecta una tendencia definida al alza o a la baja en ni en el IRPF ni en patrimonio. Lo que sí se denuncia es la «exagerada utilización de la capacidad normativa» al establecer las autonomías de régimen común hasta 732 tipos, reducciones, deducciones o bonificaciones, sobre todo en el IRPF.

Respecto al impuesto sobre sucesiones, por una herencia de unos 800.000 euros se desembolsaría más en Aragón, Asturias, Castilla y León y Valencia. No se tributaría ni en Andalucía ni en Canarias. Y abonaría poco en Madrid, Extremadura y Murcia. Por donaciones, el impuesto resulta más alto en Andalucía, Castilla y León, Extremadura, Cantabria, Aragón, Asturias y Valencia. En cuanto al impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, Cantabria, Cataluña, Galicia, y Valencia tienen los gravámenes más elevados cuando no está destinado a vivienda con un desembolso de 15.000 euros para un inmueble de 150.000 euros; 45.000 para 450.0000 euros y 50.000 para 500.000 euros. En esta materia, Madrid sobresale una vez más por una presión fiscal bastante menor.

En el supuesto de un patrimonio de 800.000 euros, se pagaría más en Aragón, Extremadura, Cataluña y Valencia por este orden. Para patrimonios de 4 millones y superiores, se tributaría más en Extremadura, Baleares, Valencia y Andalucía. En Madrid, en cambio, no se tributa por esta figura.

Fuente: El País