Cellnex inició el año con una intensa actividad corporativa: compró la lusa Omtel por 800 millones de euros y amplió su alianza en Francia con Bouygues. Ahora está pendiente del cierre de la adquisición de la división de telecos de la británica Arqiva, por 2.280 millones de euros.

En este caso, Cellnex cree que no habrá ningún problema para culminar la operación, una de las mayores de su historia. La ejecución depende de la aprobación por parte de las autoridades británicas de la competencia y el grupo español cuenta con que se cierre durante el segundo semestre de 2020.

La firma cree que todavía es pronto para hacer valoraciones sobre cambios en las previsiones, que es algo que se vería en la presentación de las cuentas del primer trimestre. Para 2020, prevé un ebitda de hasta 1.085 millones de euros, lo que supondría un aumento del 58%, gracias a su cartera de contratos a largo plazo de 44.000 millones.

La caída bursátil se ha dejado sentir en Cellnex, aunque en menor medida que en otras firmas. Los títulos todavía se mantienen en zona positiva este año (suben un 3%), si bien desde su máximo anual de 49,18 euros, registrado en febrero, ceden un 18%.

En términos operativos, Cellnex sigue trabajando de forma intensa en la gestión de las redes y tiene planes de contingencia especialmente para garantizar las comunicaciones de fuerzas de seguridad y equipos de emergencia. La compañía cuenta con equipos de infraestructuras necesarios para mantener su actividad de gestión de la red las 24 horas del día, y asegura que tiene stock suficiente para recambio, porque la propia naturaleza de sus actividades y su modelo de negocio.

Podría darse el caso de que alguno de los despliegues de nuevas infraestructuras en algún país pudiera registrar algún retraso, si hubiera dificultad para el acceso de los equipos a zonas geográficas afectadas por el coronavirus. La firma tiene presencia en España, Italia, Francia, Portugal, Suiza, Holanda, Reino Unido e Irlanda.

Fuente: Cinco Días