
Una semana después de arremeter contra tres Ayuntamientos por limitar la actividad de las plataformas de alquiler de pisos turísticos, los servicios de competencia salen en defensa del modelo Airbnb, glosando sus efectos positivos; y minimizando o poniendo en duda los negativos.
Reducción de costes o de los problemas de información asimétrica, efecto dinamizador sobre la economía por la mayor competencia, caída de los precios de alojamientos para turistas… Son algunos de los pros que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ve en webs como Airbnb o Homeaway. Al otro lado de la balanza, el organismo independiente solo ve “posibles” contras como el aumento del ruido o las molestias sobre los vecinos del inmueble donde está la vivienda turística.
Sobre una de las quejas más habituales contra estas plataformas, la de que contribuyen a incrementar el precio del alquiler y expulsar de los barrios céntricos a los vecinos con menor poder adquisitivo, la CNMC no considera probado que esto esté ocurriendo. “No existe evidencia concluyente, pues si bien se ha registrado un aumento generalizado de los precios de la vivienda en España en los últimos años, ello se debe a una confluencia de factores económicos. […] No existe evidencia de una relación directa y exclusiva entre la oferta de viviendas turísticas y el precio de las viviendas”, asegura el informe.
La CNMC no da por hecho que Airbnb haya inflado los precios. Y además rompe otra lanza a su favor: sin esta plataforma, los precios también habrían crecido. El documento razón este diagnóstico con el argumento de que si no hubiera crecido la oferta de viviendas turísticas, se habrían construido más hoteles y, por lo tanto, esto habría detraído pisos del mercado residencial, con el consiguiente efecto al alza sobre el precio de la vivienda.
En el texto publicado el lunes, las repercusiones negativas de Airbnb apenas ocupan una página. Y siempre se habla de ellas en condicional. La CNMC admite que la eclosión de pisos turísticos conlleva molestias como ruidos o consumos de recursos medioambientales, si bien matiza que estas no son exclusivas de estas plataformas de alquiler, sino que los provoca cualquier turista, ya duerma en un hotel o en un apartamento alquilado. Competencia también habla de los problemas originados a los habitantes del inmueble donde está la vivienda turística, derivados del “supuesto mayor uso de ciertos recursos comunes de la comunidad de propietarios”.
Frente a los supuestos perjuicios de Airbnb, la CNMC se explaya a lo largo de cuatro páginas en sus beneficios. La innovación que supone este tipo de plataformas digitales ha traído, según el regulador de los mercados, una serie de beneficios que agrupa en siete categorías. Entre estas, cita el incremento de la oferta y la consiguiente bajada de precios; una mayor gama de elección para los consumidores de alojamiento turístico; mayor información para los usuarios de estos servicios; la generación de rentas para los propietarios de las viviendas y la promoción del turismo, con un “efecto positivo de arrastre en el comercio local”.
Fuente: El País