La filial española del fabricante de ordenadores Dell Computer ya factura sus ingresos en España. Lo hace desde el ejercicio 2017/2018, a raíz de que perdiera su batalla con Hacienda tras una sentencia del Tribunal Supremo de julio de 2016 que le obligaba a declarar sus ingresos en España (aunque fueran facturados desde sociedades o páginas web domiciliadas en Irlanda), y por tanto, tributar por sus ventas millonarias en el país. Pero, este hecho no se ha traducido en un pago de impuestos mayor.

Así se desprende de las cuentas anuales depositadas por la tecnológica en el Registro Mercantil referidas a su ejercicio cerrado el 31 de enero de 2018. Su cifra de negocio se multiplicó por ocho, pasando de 25 millones en 2016 a 203 millones. Y es que, tras la citada sentencia, el consejo de administración de la sociedad aprobó un cambio de modelo comercial de la entidad, pasando de operar como un comisionista de los productos de la marca Dell en España a ser un distribuidor de riesgo limitado de dichos productos desde el 4 de febrero de 2017.

Dell España pasó, por tanto, de declarar parte de la venta en concepto de comisión a declarar el 100% de esta. Ese cambio también se refleja en la partida de “consumo de mercaderías” de una manera similar, lo que dio lugar a un incremento de gastos de 171 millones, pasando de los escasos 2 millones de euros del anterior año a 173 millones del cerrado en 2018. Es decir, la empresa pasó a comprar y luego vender los productos por sí misma, en lugar de intermediar la venta y cobrar una comisión por ello.

El efecto en el resultado de explotación es mínimo, porque las ventas y las compras se incrementan en importes muy similares: pasó de 2,3 a 2,4 millones de euros de un año a otro.

El cambio en la forma de operar tampoco ha impactado apenas en los impuestos sobre beneficios. La firma destinó 702.367 euros por este concepto en 2018, casi idéntica cifra que un año antes, cuando abonó 659.526 euros. Y es que su beneficio antes de impuestos quedó muy igualado entre ambos ejercicios: de hecho bajó de 2,4 a 2,1 millones. El beneficio neto de la compañía fue de 1,47 millones frente a los 1,78 millones del año anterior.

La razón de que los beneficios y, por ende, los impuestos continúen siendo similares podría estar en los precios a los que Dell España adquiere los productos a Dell Products y al precio que los vende al cliente final.

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Fuente: Cinco Días