En los escasos 15 meses que le quedan al frente del Banco Central Europeo (BCE), Draghi tiene una agenda delicadísima por delante. No solo necesita ir con pies de plomo para desandar el camino que emprendió cuando, para hacer frente a la crisis, recurrió a herramientas que ningún banquero central había usado en Europa antes. Tiene, además, que graduar el fin de esas medidas extraordinarias —tipos de interés por los suelos y compras milmillonarias de activos con los que inundar de liquidez la economía— con un ojo puesto en la recuperación y otro en la inflación. Y en medio de este lío, la amenaza proteccionista que sopla desde EE UU supone un riesgo mayúsculo.

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“Una guerra comercial en la que te enfrentes a rondas de represalias y de respuestas crearía un clima totalmente diferente”, dijo el presidente del Eurobanco. Pero estos peligros aún no se han materializado. Por ello, Draghi no ve aún la necesidad de modificar el plan trazado el mes pasado. Dijo, además, que era “una buena señal” el que el día anterior los presidentes de EE UU, Donald Trump, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, congelaran durante un periodo indeterminado la imposición mutua de nuevos aranceles.

Los ataques económicos de Trump a Europa tienen una doble vertiente. Al presidente estadounidense no le preocupa solo lo que él considera prácticas comerciales abusivas que inundan su mercado de coches alemanes. También achaca este supuesto desequilibrio a un tipo de cambio del euro demasiado débil, que fortalece las exportaciones de la UE hacia EE UU. Draghi también respondió a estas acusaciones. “El tipo de cambio no es un objetivo de nuestra política. Ha habido en las últimas décadas un consenso internacional para evitar las devaluaciones competitivas”, aseguró.

El BCE decidió mantener el tipo de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0%, mientras que la tasa de la facilidad de depósito continuará en el -0,40% y la de la facilidad de préstamo en el 0,25%. La autoridad monetaria mantendrá el ritmo del programa de compras de activos que anunció en su pasad reunión de junio.

El Consejo de Gobierno prevé mantener los tipos de interés en los niveles actuales «al menos» hasta el verano de 2019, y «en cualquier caso» por un tiempo necesario para asegurar la convergencia de la inflación  hacia el objetivo de quedarse por debajo, pero cerca, del 2% en el medio plazo.

La entidad presidida por Draghi comprará un volumen de 30.000 millones de euros al mes, que mantendrá hasta el final de septiembre de 2018. Tras esa fecha, y hasta diciembre de 2018, el BCE procederá a comprar a un ritmo de 15.000 millones de euros al mes, cuando «terminarán» las compras, según han recalcado.

Después del próximo mes de septiembre, y sujeto a los datos que confirmen la previsión del BCE sobre inflación a medio plazo, «el ritmo mensual de compras netas se reducirá a 15.000 millones de euros hasta diciembre de 2018, y entonces las compras netas terminarán», ha explicado el consejo de Gobierno.

Fuente: El País