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El apartamento en la playa se pone imposible, otra vez

El precio de la vivienda no descansa ni en la playa. Los ahorradores que barajan la posibilidad de comprar ahora una casa o apartamento en la costa española, ya sea para disfrute propio o como inversión para su posterior puesta en alquiler, se van a encontrar con precios más altos que los de hace un año. En el primer trimestre de 2019 la subida ha alcanzado el 16,9% anual en Benicàssim, el 13,7% en Estepona, el 13% en Fuengirola, el 10,3% en Palma de Mallorca y el 10,2% en Marbella, según los datos calculados por la tasadora Tinsa. En otros municipios el alza ha sido menos intensa, de un dígito: desde el 8,6% de Gandía al 1,4% de Calpe. Aun así, comprar una casa en el litoral sigue siendo más barato que en el año 2007, antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, en Marbella los precios son todavía un 26% más bajos y un 51,2% en el caso de Roquetas de Mar, estiman en Tinsa.

Si se compra para alquilar, la vivienda en costa sigue siendo una opción rentable. Y aún mejor: cada vez más playas e inquilinos se abren al alquiler de larga estancia y no solo a los arrendamientos vacacionales de julio y agosto. «Zonas como Costa del Sol, Alicante, Baleares y Canarias son mercados muy activos tanto en épocas estivales como el resto del año, por lo que el alquiler puede orientarse a periodos vacacionales y a largo plazo, al existir demanda para ello», comenta Samuel Población, director nacional de Residencial y Suelo de la consultora CBRE. Esto es así porque la provisión de dotaciones, equipamientos y servicios (sanitarios, deportivos, sociales) son un anclaje demográfico. «Un centro hospitalario o un campo de golf pueden ser polos de atracción de ciertos nichos de población. Estamos viendo que el crecimiento del mercado va más allá del buen tiempo, la playa y la gastronomía», continúa Población. Y esto influye positivamente tanto en la compra de segundas residencias como en los alquileres de larga duración. Al ahorrador le permite exprimir más meses su inversión.

Acertar con la inversión

Aunque sigue siendo necesario afinar el tiro. «La temporalidad afecta mucho a la demanda, es un componente a tener en cuenta a la hora de invertir para destinar la vivienda al alquiler», recalcan en Urban Data Analytics (uDA), empresa de análisis de datos, que fija la rentabilidad media en costa en el 5,5% anual. Los retornos difieren mucho de una costa a otra. Según los cálcu­los realizados por uDA, un ahorrador que quiera adquirir una segunda vivienda para destinarla al alquiler de larga estancia va a conseguir las mayores rentabilidades en la costa lucense (7,4%), el litoral de Huelva (6,6%), Las Palmas de Gran Canaria (6,5%) y Murcia (6,3%). Eso sí, siempre teniendo en cuenta que una mayor rentabilidad suele conllevar mayor riesgo de inversión (que no se alquile fuera de la temporada vacacional).

El apartamento en la playa se pone imposible, otra vez

Ahora mismo, un alquiler tradicional en la costa (barrios que lindan con la playa) alcanza los 712 euros al mes de media, según uDA, que ha tomado como referencia un piso de entre 70 y 100 metros cuadrados. La cosa cambia si se pone el foco en costas concretas. Tres superan esa renta media: Baleares (1.174 euros al mes), Maresme (1.122 euros al mes) y la costa vasca (943 euros). Donde más ha subido el precio del alquiler de larga temporada desde finales de 2017 a finales de 2018 ha sido en las costas de Girona (16,3%), Cantabria (9,6%) y Pontevedra (8,8%). En cambio, ha caído en el litoral lucense (-7,9%), Costa Tropical (-3,7%), Asturias (-1,4%) y Costa de Azahar (-1,2%), según uDA.

Para el portal inmobiliario Fotocasa, es Algeciras, en Cádiz, el municipio costero con mayor rentabilidad, con una media de 6,6%, seguido de Tortosa (Tarragona) que cuenta con una rentabilidad media de 6,4%.Tras ellos están San Fernando, también en Cádiz, Cartagena (Murcia) o Sagunto, con una rentabilidad del 6,2%. En el otro extremo están municipios como Zarautz (1,2%), Nerja (2,1%), Roses (2,4%), Jávea (2,5%) o San Sebastián (3,0%).

780 euros por semana

No solo los que pretenden comprar una segunda residencia han empezado a echar cuentas. También los que buscan un alquiler en la playa para el verano. Y hacen bien porque el alquiler semanal en primera línea de playa se encarecerá un 4% con respecto al año anterior —el pasado verano subió un 3% en comparación con el verano de 2017—. Así, la renta media estará en 780 euros por semana durante los meses de julio y agosto, según José María Basañez, presidente de la compañía tasadora Tecnitasa, que analiza los mercados de más de 150 playas. Buena noticia para los propietarios, ya que «la rentabilidad anualizada, atendiendo solo a los meses de julio o agosto, se dispara hasta un 12% o incluso superior», dice Fernando García-Marcos, director técnico de Tecnitasa.

Ahora bien, que en verano las cuentas familiares no se descuadren va a depender del rumbo. En los destinos más caros la renta puede alcanzar o superar los 2.000 euros por semana, mientras que, en los más baratos, seguirá siendo posible alquilar por unos 200 euros, indica Basañez.

En la lista de las playas con precios más altos no habrá sorpresas. Serán Puerto Banús (Marbella), el puerto de Ibiza y Sant Josep de Sa Talaia (Ibiza), Sotogrande (Cádiz) o La Toja (Pontevedra). Y entre los más baratos se encontrarán algunos municipios de Galicia, como Portosín (A Coruña) o Burela (Lugo). También, Torrevieja (Alicante), Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria) o el Puerto de la Cruz (Santa Cruz de Tenerife), según Tecnitasa.

Fuente: El País

By |2019-05-17T22:10:28+00:00mayo 17th, 2019|Actualidad de Empresas, Actualidad Económica, EL PAÍS|Comentarios desactivados en El apartamento en la playa se pone imposible, otra vez