El Banco Santander se ha deducido unos 300 millones de euros en el último pago del impuesto de sociedades por las pérdidas del Banco Popular. El año pasado ya se dedujo otros 116 millones por el mismo motivo, según figura en sus cuentas anuales.

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La normativa fiscal española permite que las entidades financieras se anoten contablemente las pérdidas registradas en años anteriores que no pudieron deducirse. Los bancos también pueden activar las aportaciones a los planes de pensiones y las enormes provisiones que realizaron en la crisis para limpiar su exposición al ladrillo. Los activan en el balance como activos fiscales diferidos (DTA, acrónimo de defferred tax assets, en inglés) y las cargan contra los fondos propios, lo que les permitía ofrecer mejores ratios de solvencia. En realidad, estos DTA son derechos de cobro frente a Hacienda, que los bancos se van deduciendo poco a poco.

Cuando el Santander se hizo con el Popular por un euro en junio de 2017, se anotó también unos 450 millones de activos fiscales diferidos procedentes del Banco Popular. Y los está utilizando para reducir el pago de impuestos.

Pago a cuenta

El banco presidido por Ana Botín pagó casi 3.500 millones de euros en impuesto de sociedades en todo el mundo durante el año pasado. Solo en España abonó 464 millones. Esta cantidad “incluye 116 millones de impuestos diferidos monetizables convertidos del Banco Popular”, reconoce el banco en su informe anual.

El impacto de esta deducción del Santander es tal que la Agencia Tributaria lo reconoce en su último informe estadístico difundido el pasado jueves. Explica que hasta octubre ha sufrido 1.333 millones de devoluciones extraordinarias. “Se trata de devoluciones ligadas a los activos fiscales diferidos (DTA) y realizadas mediante compensación del pago fraccionado”, señala.

El Santander concreta que “se trata de activos fiscales diferidos monetizables procedentes del Popular que se convirtieron en cuentas a cobrar contra Hacienda en 2018 y que se pueden compensar con cualquier impuesto. Por eso hemos optado por compensar una parte contra el pago a cuenta del año pasado, unos 116 millones, y ahora otros casi 300 millones contra el pago a cuenta del impuesto de sociedades”. 

Fuente: El País