
Adiós al gran proyecto de fusión de Fiat Chrysler (FCA) y Renault que hubiera dado lugar al tercer grupo automovilístico del mundo. El consejo de administración de Fiat Chrysler ha anunciado en un comunicado que ha retirado su propuesta de fusión realizada al grupo Renault, una operación valorada en 35.000 millones de dólares, y apunta a un obstáculo: las condiciones políticas en Francia no son las idóneas para que la operación salga adelante.
Fiat Chrysler ha roto todos los puentes poco después de que el consejo de administración de Renault retrasara la decisión sobre la operación, en espera de lograr el apoyo de Nissan, con quien mantiene una alianza. El consejo de Renault había notificado en París que a petición del Estado francés, su principal accionista con un 15% del capital, aplazaba el pronunciamiento. Renault esgrimió el «deseo expresado por los representantes del Estado francés de aplazar el voto a un consejo posterior». El gobierno francés habían presionado para que Nissan, también accionista de Renault y parte de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, apoyara la fusión pero la compañía japonesa había dicho que se abstendría. Desde Tokio se consideraba que los términos del acuerdo con Renault no eran equilibrados.
«Ha quedado claro que no existen actualmente las condiciones políticas en Francia que tal combinación termine con éxito, dijo Fiat Chrysler en un comunicado emitido este jueves desde Londres.
Renault había exigido a Fiat Chrysler garantías de que Francia no perdería empleos tras la fusión, y también había presionado que los accionistas de Renault, incluido el Estado francés, recibieran más dividendos, según han indicado a Reuters fuentes cercanas a las conversaciones. El plan inicial de Fiat Chrysler no ofrecía ningún dividendo especial a los accionistas de Renault.
MÁS INFORMACIÓN
El comunicado de FCA informa de que «ha resuelto retirar su propuesta de fusión realizada a grupo Renault», y que «sigue firmemente convencida de la razón convincente y transformadora» de su propuesta».
Subraya que su iniciativa «ha sido ampliamente apreciada desde su presentación, cuya estructura y términos fueron cuidadosamente equilibrados para ofrecer beneficios sustanciales a todas las partes».
La nota del grupo FCA afirma que «ha quedado claro que las condiciones políticas en Francia no existen actualmente para que tal combinación proceda exitosamente».
La junta de Fiat Chrysler agradece el «compromiso constructivo» al Grupo Renault, en particular a su presidente y su director ejecutivo, y también a los socios de la alianza con Nissan Motor y Mitsubishi».
El grupo italoestadounidense agrega que «continuará cumpliendo con sus compromisos a través de la implementación de su estrategia».
La decisión sobre una fusión a partes iguales con FCA se esperaba este martes, cuando el Consejo de Administración informó ya de un primer aplazamiento.
El pasado 30 de mayo, el consejo de Renault avanzó su decisión de estudiar «con interés» la posibilidad de esa fusión, que según sus primeras impresiones lo reforzaría industrialmente y sería «generador de valor adicional para la alianza» con Nissan y Mitsubishi.
Sin embargo, la posición de las japonesas Nissan y Mitsubishi ha sido uno de los elementos de conflicto en las negociaciones.
El CEO de Nissan Motor, Hiroto Saikawa, consideró este lunes que pese a las nuevas oportunidades de negocio la fusión «alteraría significativamente la estructura» de la compañía francesa.
Por su parte, el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, justificó este miércoles el aplazamiento de la decisión de Renault sobre su fusión para poder establecer las condiciones fijadas por ambas partes.
En una entrevista en la emisora «RMC», Le Maire insistió en que el Estado, primer accionista de Renault donde posee el 15 % de su capital, «vela con firmeza por los intereses industriales de Renault y Francia».
«Queremos hacer esta fusión pero no con cualquier condición (…) sino con la condiciones que hemos fijado. Tomaremos el tiempo que haga falta», dijo.
Entre las condiciones, el Gobierno francés exigía que se conservaran los centros industriales y los empleos en Francia (donde Renault tiene 48.600 trabajadores) y que el Estado francés tenga representación en el consejo que resultaría de la fusión.
El grupo italo-estadounidense esperaba lograr con la fusión sinergias anuales superiores a los 5.000 millones de euros de un conjunto cuya capitalización bursátil debería superar los 30.000 millones y vender 8,7 millones de vehículos.
Por su parte, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, también se había pronunciado en defensa de los intereses italianos y alegó este lunes que seguía con atención las negociaciones y confiaba en que no hubiera despidos en Italia si la fusión se materializaba.
Fuente: Cinco Días