
El influyente Francisco González, expresidente del BBVA y uno de los banqueros españoles más poderosos de las últimas décadas, aterrizó este lunes en la Audiencia Nacional dispuesto a explayarse ante el juez. En su entorno, de hecho, repetían que respondería a todas las preguntas del magistrado Manuel García-Castellón y de los fiscales del caso Villarejo, que investigan los presuntos pagos de la entidad financiera al comisario jubilado José Manuel Villarejo, a quien se le ordenó supuestamente espiar a líderes políticos y empresariales desde 2004, cuando la constructora Sacyr trató de hacerse con el control del grupo bancario. «Hoy he podido contestar con toda transparencia y con total claridad», ha asegurado González tras el largo interrogatorio, que se ha prolongado durante más de dos horas y media.
«Una vez que termine esta investigación quedará muy claro que el BBVA y sus directivos han trabajado siempre de una manera íntegra y ejemplar», ha repetido el exbanquero, que ha añadido: «Sin perjuicio de que hubiera alguna conducta irregular de carácter individual que yo desconozco».
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Imputado a petición de la Fiscalía Anticorrupción por los delitos de cohecho y revelación de secretos, la declaración de este lunes de González reimpulsa el caso BBVA, una pieza separada del macrosumario de la Operación Tándem, que sigue la pista del «entramado criminal» —en palabras de García-Castellón— urdido por Villarejo en torno a las empresas del Grupo Cenyt. Según escribió el magistrado en un auto, el antiguo agente de la Policía Nacional creó todo un «aparato paraestatal» para traficar con información confidencial a la que tenía acceso gracias a sus contactos en las fuerzas de seguridad. Unos datos obtenidos presuntamente de forma ilegal y que, posteriormente, vendía a terceros.
En ese marco, precisamente, brotaron las supuestas maniobras orquestadas en el interior del BBVA, que saltaron a la luz en mayo del pasado año. Entonces, Público difundió las primeras facturas que desvelaban el pago de 242.000 euros a una de las compañías de Villarejo para descubrir tramas oscuras de Luis Pineda, presidente de Ausbanc, acusado de extorsionar a la entidad financiera. Pero esos documentos eran solo la punta del iceberg.
Los investigadores creen que la relación entre el banco y el comisario jubilado se prolongó, al menos, durante 13 años y le costó a la entidad más de 11 millones de euros. Y, en enero de 2019, la web Moncloa.com y El Confidencial publicaron que el BBVA había ordenado 4.000 pinchazos a empresarios, políticos y periodistas. En una grabación, además, el presunto exjefe de Seguridad del banco habla con Villarejo sobre la presión de Francisco González para obtener esos datos.
Fuente: El País