
La directiva de la automovilística estadounidense General Motors (GM) planea realizar la mayor restructuración de la empresa desde que esta declarase la bancarrota hace una década. El fabricante planea parar la producción el próximo año de tres de sus plantas en Norteamérica: la de Lordstown, en Ohio (EEUU); la de Hamtrack, en Michigan (EEUU); y la de Oshawa, en Ontario (Canadá). Además, según la agencia Reuters, la firma se estaría planteando parar la producción de varios modelos que se ensamblan en estas fábricas, incluidos el Chevrolet Cruze, el Cadillac CT6 y el Buick LaCrosse.
La compañía ha explicado que en el último año los costes de fabricación han aumentado considerablemente tras la imposición de aranceles a la importación de acerro que ha llevado a cabo la administración de Donald Trump. Según GM, esa medida le ha costado a la compañía 1.000 millones de dólares (881 millones de euros). A este aumento de los gastos, hay que sumar la caída de la demanda de los coches del segmento sedan.
El director general de GM, Mary Barra, ha dicho que la empresa se está «adaptando» al mercado. La compañía quiere empezar una transición hacia un modelo de producción basado en los vehículos eléctricos y autónomos, muchos de los cuales estarán enfocados hacia un modelo de coche compartido y no de propiedad.
Con la caída de las ventas de coches en EEUU, las fábricas de Hamtrack y de Lordstown de GM están funcionando con un solo turno de producción. Según explica Reuters, una regla del sector de la automoción es que si una planta está funcionando por debajo del 80% de su capacidad productiva, está perdiendo dinero. La consultora LMC estima que la fábrica de Lordstown, por ejemplo, está actualmente en un 31% de su capacidad.
Fuente: Cinco Días