Indra ha reconocido que las negociaciones con Roll-Royce para la compra de una participación mayoritaria en ITP han acabado sin éxito. En un comunicado remitido a la CNMV, la tecnológica española señala que «las conversaciones avanzadas que se estaban manteniendo con Rolls Royce al objeto de adquirir una participación de control en Industria de Turbopropulsores, S.A.U (ITP) han terminado sin acuerdo entre las partes».

Un portavoz de la tecnológica española señala a Cincodías que existía un acuerdo sobre el precio de la operación desde hace bastante tiempo y que las negociaciones sobre otros aspectos contractuales estaban muy avanzadas. «Pese a ello, en los últimos 15 días las negociaciones se han complicado y no ha sido posible llegar a un acuerdo», añade.

Fuentes cercanas a las negociaciones explican a este periódico que en estas dos últimas semanas Rolls Royce «ha querido cambiar algunas de esas condiciones ya pactadas, algo que afectaba al precio final de la operación. Un hecho que en Indra no veían admisible porque tienen que velar por los intereses de sus accionistas». 

La multinacional española asegura que continuará con la ejecución de su plan estratégico y que seguirán explorando las oportunidades de inversión que se les presente y tengan encaje en dicho plan. Desde la compañía sostienen igualmente que no adquirir ITP no afectará a las perspectivas positivas ni a la estrategia de Indra, «que sigue centrada en un crecimiento rentable orgánico.

Desde Indra siguen manteniendo que ITP «es un buen activo» y que la operación hubiera sido «positiva y transformacional para la compañía». Así lo reconoció el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, en la última junta de accionistas de la empresa, cuando afirmó que la compra de ITP, uno de los líderes mundiales en el sector aeroespacial y de defensa, dotaría a Indra de mayor escala en esos ámbitos para poder competir mejor en los mercados internacionales, a la vez que mejoraría su mix de negocio. El ejecutivo resaltó igualmente que la adquisición proporcionaría «mayor visibilidad y estabilidad» a la generación de flujo de caja de Indra por el largo ciclo de vida de los programas de ITP, que pueden llegar a los 40 años.

La compañía había confirmado los pasados 14 y 18 de junio a la CNMV que estaba manteniendo conversaciones avanzadas con Rolls-Royce para explorar la posible adquisición de una participación de control en ITP. Igualmente, había reconocido que el objetivo era adquirir entre el 60% y 75% del fabricante de módulos y motores vasco, para lo que planeaba pedir un préstamo de 1.000 millones que combinaría con una ampliación de capital de otros 500 millones.

Fuente: Cinco Días