Los problemas del grupo constructor Aldesa desaparecieron como con ensalmo el pasado 27 de diciembre. El gigante de la construcción China Railway, que cotiza en Shanghái y Hong Kong y con una capitalización equivalente a unos 16.000 millones de euros, anunció que adquirirá un 75% a través de una ampliación de capital por 250 millones de euros. Pero la operación está pendiente de recibir todas las autorizaciones de competencia. Se espera que se cierre en mayo o junio. Hasta entonces, los bancos de referencia de la novena constructora española han decidido ayudarla.

Las entidades financieras han respondido a la llamada para que la empresa no tenga ningún problema de tesorería hasta que su nuevo accionista china desembolse el dinero. Sabadell, Bankia, Santander, BBVA, CaixaBank y el ICO le han inyectado liquidez por unos 50 millones de euros, según explican fuentes financieras. Este dinero se ha concretado en forma de una línea de crédito (revolving credit facility o RCF, en la jerga), que se suma a una línea por un máximo de 100 millones concedida por las mismas entidades, que fue renegociada en septiembre y que vence en junio de 2021.

Al cierre del primer semestre, las últimas cuentas depositadas en la Bolsa luxemburguesa, donde cotizan 245 millones de euros en bonos que se han disparado tras el anuncio del desembarco del gigante asiático en el capital de la compañía, su pasivo era de 595 millones, pero de esta cuantía solo 327 correspondían a la matriz y a determinadas filiales.

El precio de la deuda cotizada se ha disparado desde los mínimos que marcó en junio del año pasado, cuando llegó a caer por debajo del 37% del nominal (véase gráfico). El mercado espera una oferta de recompra en cuanto se materialice el cambio de control de la compañía. Se sacudirá así unos intereses anuales de unos 18 millones de euros que paga por esta deuda que colocó en abril de 2014. El último pago se efectuó el pasado 15 de enero.

Los bonistas podrán ganar un 5% si venden

China Railway, al tomar Aldesa, estará obliga a lanzar una oferta de compra por los 245 millones en bonos que la constructora emitió en 2014. Su folleto establece que, en caso de que un inversor se haga con el control de la compañía, este estará obligado a lanzar una oferta de compra de los bonos al 101% del nominal. Estos títulos de deuda, que pagan un interés del 7,25%, cotizan actualmente al 95,86%. Esto supone que los bonistas podrán embolsarse en torno a un 5% cuando el grupo chino culmine la toma de la española. El vencimiento oficial de la deuda será en abril de 2021. Sabadell, Bankia, Santander, CaixaBank, BBVA y el ICO estudiaron la refinanciación de 200 a 300 millones del grupo, como publicó CincoDías el 24 de octubre. Ya no es necesaria.

Mientras, a finales de junio su caja ascendía a 87,6 millones. Su problema reside en que quema efectivo, con un flujo de caja negativo (el ebitda, una vez descontadas las necesidades operativas y de inversión) de 129,7 millones. La buena noticia es que, gracias a las desinversiones de los parques eólicos de Alijar y Valdivia, y la planta solar de Santa Lucía, mejoró su posición financiera.

La constructora, que publicará sus resultados completos del pasado ejercicio en abril, facturó ligeramente por debajo de los 975 millones de euros de 2018, según fuentes financieras conocedoras de la situación de la compañía. Aldesa fue fundada por Antonio Fernández Rubio y está presidida por su hijo Alejandro Fernández Ruiz. La familia, que controla ahora el 100% de la compañía a través del holding Favifam, se quedará con una participación significativa en el capital. Aldesa cuenta con un balance de más de 1.300 millones y una plantilla de 2.500 empleados.

España, México, Perú, Polonia, Eslovaquia, Noruega, India, Rumanía y Uruguay son los países en los que opera Aldesa, si bien el grueso de su facturación provino al cierre de junio de México (49%), España (36%) y Polonia (10%). El 5% restante procedió del resto de mercados. Sus líneas de negocios son la construcción, principalmente de infraestructuras y residencial, servicios de ingeniería tecnológica e industrial y de concesiones. Su cartera de pedidos se situaba a cierre del pasado junio en 1.237 millones, lo que supone una ligera caída respecto a los 1.303 del mismo periodo de 2018.

Fuente: Cinco Días