La economía española aguanta en el tercer trimestre del año. Entre julio y septiembre el producto interior bruto (PIB) creció un 0,4% trimestral, la misma tasa que se registró en el trimestre precedente. En tasas interanuales la actividad avanzó un todavía vigoroso 2%, también un ritmo similar al del trimestre anterior. No obstante, se trata de las cifras más bajas de crecimiento desde el inicio de la recuperación, allá por 2014. Según los datos adelantados facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, en el trimestre han tirado con fuerza el consumo de las familias, la inversión y el gasto de las Administraciones. Por el contrario, las exportaciones caen en medio de la incertidumbre global. Y el empleo crece al menor ritmo desde 2013.

El consumo de los hogares ha sorprendido con un fuerte repunte del 1,1% trimestral. Después de estancarse en el segundo trimestre y tras doce meses de moderación, las familias volvieron a gastar con alegría a pesar de la incertidumbre dibujada en el panorama global. Salvo por un trimestre puntual de 2015, el gasto público crece a las mayores tasas desde 2009 con un 0,9% de incremento trimestral. Y tras detenerse de abril a junio, la inversión ha rebotado disparándose un 1,7% entre julio y septiembre. Parece que la inestabilidad no ha hecho mella en el ánimo de las empresas a la hora de comprar sobre todo maquinaria y bienes de equipo, una rúbrica que vuelve a despegar con un fortísimo aumento del 7% trimestral y que hace pensar que la confianza empresarial aguanta pese al ruido por la ralentización y las tensiones comerciales. También se recupera la industria manufacturera, que suma un 1,2% tras año y medio de datos muy malos. 

Todo ello ha hecho que el PIB sorprenda aguantando en el 0,4% trimestral y el 2% interanual. Es más, si se toman las décimas incluso se acelera muy ligeramente desde el 0,4025% hasta el 0,4320%. Sin embargo, también hay algunas partes oscuras en los datos conocidos este jueves y que el INE todavía tiene que confirmar. Por un lado, el crecimiento del empleo es pequeño. Con un 0,1% trimestral, avanza al peor ritmo desde 2013. En términos interanuales, la ocupación engorda al 1,8%, siete décimas menos que en el trimestre anterior. Traducido en puestos de trabajo a tiempo completo, se han creado en los últimos doce meses 332.000 frente a los 446.000 anuales que se generaron en el trimestre precedente. La desaceleración del mercado de trabajo se antoja evidente. 

Además, el sector exterior se resiente por una coyuntura internacional que acusa las tensiones comerciales y la mayor proliferación de riesgos. Las exportaciones caen un 0,8% entre julio y septiembre. Y las importaciones, que acumulaban doce meses de gran moderación, saltan un 1,3%, probablemente de la mano del tirón observado en la demanda interna.     

Fuente: El País