La reforma de pensiones de la Seguridad Social y la renovación del Pacto de Toledo tenía desde que se abrió esta ronda de conversaciones, hace ya más de un año, varios escollos, uno de ellos es el mecanismo de revalorización anual de las pensiones. Desde 2013, la actualización está vinculada a una fórmula matemática que tiene en cuenta la situación de las cuentas pasado y la previsión de las futuras del instituto público en un ciclo de 11 años. Su resultado ha sido desde el primer día negativo, por tanto, ha habido que activar el límite que obliga a que, al menos, suban cada año un 0,25%.

MÁS INFORMACIÓN

Cambiar esta fórmula, que se aprobó en la legislatura pasada sin más apoyo que la mayoría absoluta del PP ni acuerdo alguno con agentes sociales, por otra que asegure el poder adquisitivo de los pensionistas ha sido uno de los objetivos de la oposición desde que se abrió el Pacto de Toledo. La imposibilidad de llegar a un lugar común en este punto -la recomendación dos- se constató pronto, así que decidió avanzarse en otros asuntos. Pero el protagonismo de las movilizaciones de pensiones en las últimas semanas ha presionado para que la oposición trasladara su objetivo inicial al Congreso.

Nada más comenzar la reunión abrió el fuego portavoz de Unidos Podemos-En Comú, Aina Vidal. «No se puede obviar lo que está en la calle. Hay que dar respuesta a las demandas, los miedos y las dudas, más que justificadas, de una parte de la ciudadanía», ha señalado. Se unió la portavoz socialista, Mercé Perea, quien además reclamó que este tema se aborde ya el 7 de marzo.

La fecha no es baladí porque esto supone que, en principio, esta reunión se celebraría antes del pleno monográfico sobre pensiones que anunció ayer Mariano Rajoy. De esta forma, el presidente del Gobierno llegará a esa sesión sabiendo que casi todos los grupos de la oposición piden una fórmula que garantice el poder adquistivo de los pensionistas.

Conforme han intervinido otros portavoces (PNV,  PdeCAT, Compromís), se ha visto con claridad que la posición de los grupos de izquierda era mayoritaria. Solo el PP y Ciudadanos rechazaron cambiar el orden del día. Pero finalmente lo han aceptado.

«En el origen de todo está la reforma de 2013», apunta Carles Campuzano, portavoz del PdeCAT y el parlamentario más antiguo del Pacto de Toledo, «entonces advertí en público y privado que la aprobación unilateral iba a traer problemas».

«Es evidente que esto tenía que haberse abordado antes, nosotros lo llevamos advirtiendo desde el primer día, y lo he dicho en todas las reuniones», ha esgrimido el portavoz del PNV, Íñigo Barandiaran, algo que le han reconocido el resto de grupos parlamentarios.

Fuente: El País