La fiesta se acababa cuando, de repente, se coló un invitado impertinente: el Covid-19. La propagación del coronavirus de Wuhan es una complejidad añadida para los exportadores españoles, que llevan dos años sorteando el fuego cruzado entre Washington y Pekín, las consecuencias del Brexit, las represalias por los subsidios a Airbus (afectan básicamente al sector agrario) y el agotamiento de sus principales mercados.

Las exportaciones, que durante la crisis fueron el motor de la economía, siguieron perdiendo fuerza el año pasado, así que la epidemia no pudo desatarse en peor momento. En 2019 apenas crecieron un 1,8%, hasta los 290.000 millones de euros, frente al 3,3% de 2018 y el 7,7% de 2017, según estadísticas oficiales. El repunte del ejercicio pasado estuvo por debajo de la media comunitaria (1,9%) y de rivales como Francia (2,9%) o Italia (2,3%).

Entre los mercados que más crecieron el año pasado figuran Corea del Sur (12%), el tercer país más afectado por el brote, con más de 7.000 casos, y el sureste asiático (7%), donde el número de contagiados supera los 380 en ocho países. Si estas economías llegasen a caer en recesión, los exportadores se quedarían sin alicientes en un cuadro ya muy comprometido por el parón de China, epicentro de la crisis sanitaria, y de Italia, foco europeo.

Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, aclara que es pronto todavía para cuantificar el daño que la epidemia ocasionará a las exportaciones. “Sí tendrá algún impacto, especialmente en este trimestre y el próximo, pero la posible caída se recuperará durante la segunda mitad del año. Lo que hay es bastante incertidumbre”, reconoce. “Hay casos también en los que empresas españolas se han visto favorecidas por la caída de la producción en China. Un socio del Club, por ejemplo, ha visto aumentar sus pedidos porque sus competidores chinos están retrasando los suyos”, refiere.

5.700 empresas venden de manera regular a China, epicentro de la crisis sanitaria

Las exportaciones españolas al gigante asiático crecieron un 5,5% en 2018 y un 8,3% en 2019, cuando alcanzaron los 14.600 millones. Además, 5.700 empresas exportaron de manera regular a este mercado el año pasado, un 12% más que en 2018, de acuerdo con Icex.

“La evolución es bastante positiva”, analiza Bonet. “Sin embargo, China absorbe menos del 2,5% de los bienes que exporta España; es decir, que para nuestro país no es un destino tan relevante como, por ejemplo, para Alemania o Francia”, matiza.

Aun así, recuerda que el principal capítulo de exportación española a China es el de alimentos. “La retracción del consumo en ese país podría golpear a las empresas de ese sector mientras dure la crisis sanitaria, pero no hay razones de índole económica para que no se puedan recuperar”, puntualiza.

Para el aceite de oliva, por ejemplo, Asia aporta el 17% de las ventas al exterior, unas 81.000 toneladas. “De momento, China es el único país en el que hemos notado una caída”, informa Rafael Pico Lapuente, director general de Asoliva.

En cuanto a Italia, supone el 40% de los envíos, pero, además, el 60% del contenido de una botella italiana es aceite español. “Por tanto, cualquier disminución en la exportación italiana lleva consigo una menor compra a España”, explica el representante de un sector ya bastante castigado por los aranceles de Donald Trump.

Los productores de vino han sufrido retrasos en la llegada de envíos a Corea del Sur y China. “En enero se cerraron los últimos pedidos y ahora está todo parado; la sensación es de incertidumbre”, confirma Ángel Villafranca, presidente de la Interprofesional del Vino de España (OIVE). De Italia comenta que no es un gran comprador de vino en botella, pero sí a granel. “Lo más grave allí es que nadie preveía que se aislaría a toda una región que, además, es una zona productora importante”, expuso un día antes de que el Gobierno de Conte extendiese la medida a todo el país.

Una turista cena en un restaurante de la Galería Víctor Manuel II, en Milán, el 25 de febrero pasado. Una turista cena en un restaurante de la Galería Víctor Manuel II, en Milán, el 25 de febrero pasado. Getty Images

Medidas de liquidez

El Gobierno español prepara medidas de liquidez, por ejemplo, que los expedientes de despido temporal no consuman el paro, y el Banco Central Europeo sopesa activar una línea de crédito para pymes afectadas por el virus. Estas disposiciones parecen dirigidas a paliar los efectos del brote en el consumo interno, mas no en el comercio exterior. “Creo que las ayudas irán dirigidas al sector productor y dudo que de la industria exportadora alguien se acuerde. Al menos eso es lo que suele pasar”, lamenta Pico Lapuente, de Asoliva, quien espera que el Ejecutivo los convoque a una reunión para tratar el asunto.

En Crédito y Caución opinan que toda medida que mejore el acceso a la liquidez del tejido empresarial robustecerá su capacidad para enfrentar la situación; sin embargo, sostienen que el principal desafío es la rees­tructuración de las cadenas de suministro ante la escasez de productos semiacabados en China. “Lo más importante es cómo va a afectar la ruptura en la cadena de producción”, coinciden en Cesce, compañía de seguros de crédito a la exportación. “Nuestro consejo es que las empresas diversifiquen su cartera de proveedores para que estén listas y no se queden desabastecidas”, añaden.

La marca de zapatillas Tropicfeel, por ejemplo, ha empezado a buscar proveedores de suelas en Vietnam ante la eventualidad de que su proveedor chino incumpla los pedidos. Las piezas están hechas con un tipo de plástico reutilizable para el que hace falta una máquina que no hay en España. “El coronavirus nos ha servido para darnos cuenta de la importancia de diversificar proveedores. Llevamos dos meses en conversaciones con un fabricante de Vietnam y estamos a la espera de que nos envíe las muestras para validarlas”, precisa Javier Turull, director de operaciones de la marca.

Coronavirus China Una cliente y empleados con mascarillas en un supermercado de Pekín, el 29 de enero pasado. Getty Images

Hasta septiembre del año pasado España importó de China 156 millones de pares, el 60% del total, por un valor de 899 millones de euros, según la Federación de Industrias de Calzado Español (FICE). En cuanto a las exportaciones, la UE es el principal destino, representando el 80% del volumen. Italia es el segundo comprador después de Francia, con 20 millones de pares y 337 millones de euros.

A FICE le preocupa que el brote se prolongue demasiado en el tiempo. “Ya se está notando una cierta ralentización, sobre todo de reposiciones de temporada, algunas cancelaciones de pedidos para el otoño y un descenso en la participación en ferias. También nos preocupa la ralentización de las curtidurías italianas”, expresan.

Las empresas que llevan cuatro años exportando de manera consecutiva a Italia suman 8.735. Estas compañías, consideradas por Icex exportadores regulares, despacharon el año pasado bienes por un valor de 21.000 millones, un 1,7% más que en 2018. Las principales partidas fueron automóviles, combustibles y aceites minerales, hierro y acero, plásticos y químicos.

“Italia es un socio comercial prioritario para la industria de componentes; es el quinto destino de nuestras ventas, no solo dentro de la UE, sino a nivel global, con una cuota en 2018 del 4,6%”, destaca María Begoña Llamazares, responsable de mercados de Sernauto. “No obstante, son cifras alejadas de las de nuestros principales mercados, Alemania y Francia, con cuotas de dos dígitos, o Portugal. En relación con las importaciones, en 2018 fue nuestro tercer proveedor, solo por detrás de Francia y Alemania”, abunda.

El mayor problema es
la escasez de productos semiacabados en China

Respecto a China, resalta que, si bien los envíos de componentes a este país han crecido de manera sostenida en los últimos 15 años –a excepción de 2019, año en el que se desaceleraron por la devaluación del yuan–, se mantiene como su tercer cliente fuera de la Unión Europea, por detrás de Marruecos y Estados Unidos. “Pero el sector está muy globalizado y cualquier disrupción que perjudique a nuestros socios nos afecta”, alerta. La industria obtiene en el exterior el 58% de sus ingresos (21.415 millones de euros en 2018).

Para Cesce, automoción, textil, juguetes, tecnología y turismo son los sectores “más sensibles” al coronavirus. “Hemos aumentado la vigilancia sobre ellos, aunque, de momento, no se resienten especialmente”, aseguran.

Marcos Carias, economista del departamento de estudios económicos de Coface, atribuye la decisión de las autoridades de excluir, al menos en una primera fase, a los exportadores de las rondas de liquidez, a que estos son en promedio más grandes y están mejor preparados que las pymes para sobrevivir al choque. “Si el BCE desea asistirlos, es más probable que actúe mediante la expansión cuantitativa [compra de bonos a los bancos para presionar a la baja los tipos de interés], y para eso habrá que esperar a la reunión de abril. Igual no es de descartar una reunión de emergencia como la de la Fed”, concluye.

El TLC de la UE con Corea del Sur, providencial

Coronavirus Corea del Sur Desinfección de una tienda por departamentos en Seúl. Getty Images

Corea del Sur tiene en vigor desde 2011 un tratado de libre comercio con la UE que en esta coyuntura puede resultar providencial para las empresas con negocios en el país asiático. “El TLC ha fortalecido de tal manera las relaciones comerciales entre España y Corea del Sur que el coronavirus no va a causar daños a medio y largo plazo”, mantiene Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores.

En 2010, el comercio bilateral de mercancías ascendía a 2.400 millones de euros, de los que 742 correspondían a exportaciones españolas. En 2019, estos flujos se elevaron a 5.375 millones y 2.250 millones, respectivamente. “El incremento ha sido extraordinario”, resalta Bonet, quien subraya que solo en 2019 los despachos españoles al Estado peninsular aumentaron un 12,2%. “Este incremento se enmarca en los efectos positivos del TLC”, insiste.

El número de exportadores regulares, entre tanto, creció el año pasado un 4,6%, hasta los 2.088, que enviaron bienes por un valor de 2.015 millones de euros, un repunte interanual del 15,9%.

En la eventualidad de que el consumo en Corea del Sur llegara a retraerse a causa de la epidemia, Bonet señala que podría verse mermada la exportación de bienes de consumo, incluidos los productos alimentarios, que suponen 636 millones de euros, el 28% del total de ventas de mercancías a este mercado.

Desde Seúl, Alejandro Nieto, agregado comercial de la Embajada de España en Corea del Sur, informa de que el Gobierno coreano ha reaccionado con celeridad y aplicado «medidas contundentes» para contrarrestar y minimizar el impacto económico de la epidemia, «que ineludiblemente se notará al menos durante el primer trimestre del año». «En todo caso, la experiencia nos dice que la economía coreana nos tiene acostumbrados a mostrar resiliencia y capacidad de recuperación rápida», resalta.

En cuanto al sureste asiático, el Club de Exportadores no prevé que la crisis sanitaria tenga un impacto duro y prolongado en la economía de la región. “Pensamos que se mantendrá la tendencia positiva de las exportaciones a la zona”, sentencia Bonet.

Japón, país en el que se han diagnosticado más de 500 contagios, también tiene un TLC firmado con la UE, pero el acuerdo entró en vigor hace apenas un año.

Fuente: Cinco Días