
La paz social es una quimera en Air France-KLM. La brecha que separa a los trabajadores y a la dirección, lejos de estrecharse, se hace cada vez más grande. La disputa iniciada en primavera para desbloquear la negociación del convenio colectivo se llevó por delante al anterior consejero delegado y presidente de la compañía, Jean-Marc Janaillac. Los trabajadores querían mejoras salariales y reducción de carga en la jornada de trabajo. La compañía propuso un aumento de las nóminas del 7% en cuatro años para frenar la sangría que provocaron hasta 15 jornadas de huelga (las primeras estimaciones elevaron las pérdidas a 335 millones de euros). Esa propuesta fue rechazada por el 55% de los trabajadores y provocó la dimisión de Janaillac.
La compañía nombró en mayo a Anne-Marie Couderc, una exministra de empleo, como presidenta transitoria sin funciones ejecutivas, que recayeron en el director financiero Frederic Gagey. Era solo un paño caliente a la espera de encontrar un interlocutor que retomara las conversaciones con los trabajadores para firmar un nuevo convenio. El elegido es Benjamin Smith, ejecutivo de Air Canadá, cuyo nombramiento ha provocado una oleada de protestas entre los trabajadores. Los principales sindicatos en la aerolínea remitieron un comunicado protestando contra el nombramiento de Smith. “En relación con la elección del nuevo consejero delegado….los sindicatos queremos dejar claro que nos resulta inconcebible que la compañía Air France, que ha sido francesa desde 1933, caiga en manos de un ejecutivo extranjero”, apuntó el comunicado, hecho público esta mañana, coincidiendo con la reunión que tiene hoy el Consejo de Administración de la aerolínea para ratificar la propuesta de Smith para ser consejero delegado.
Fuentes de la compañía precisaron a Reuters que no tenían comentarios al respecto. “El proceso está aún en marcha y no se ha tomado una decisión al respecto”, precisaron. La compañía había pensado en Smith por su dilatada experiencia en negociaciones laborales (fue el encargado de negociar un acuerdo de diez años con los pilotos y los tripulantes de cabina de la compañía canadiense) y su perfecto conocimiento del francés. Entre los accionistas de la aerolínea destaca el estado francés, con una participación del 14,3%, seguido por Delta Air Lines, con un 8,80%, y China Eastern Airlines, con un 8,80%.
Este conflicto se une al abierto a principios de semana por los pilotos de Air France-KLM, que amenazan, al igual que han hecho los de Ryanair, con huelgas y paros si no se atienden a sus reivindicaciones, que pasan por una reducción de la carga de trabajo y un aumento de los salarios. La aerolínea irlandesa ha vivido dos días de huelga en julio (25 y 26) lideradas por los tripulantes de cabina y otro en agosto (10) y por los pilotos.
Fuente: Cinco Días