La agencia de calificación Moody’s ha rebajado hoy la calificación crediticia a Tendam, dueña de Cortefiel y Springfield entre otras, y a 25 empresas más del sector del comercio minorista no alimentario de las 36 que tiene bajo su radar, por el impacto que el Covid-19 está teniendo sobre la sostenibilidad de sus finanzas. En el caso de la firma española, Moody’s rebaja la calificación del B1 con perspectiva estable que tenía antes de la crisis, a B2 con perspectiva negativa por una «calidad crediticia más débil» si los cierres de tiendas se prolongan. Esta misma agencia puso en revisión la nota de El Corte Inglés, pero no ha tomado ninguna decisión sobre su degradación.

Moody’s alerta en un informe publicado este lunes de los peligros a los que se enfrenta el sector de la distribución no alimentaria debido a los cierres de tiendas provocados por la pandemia. Especifica que las áreas más castigadas serán las de la moda y las agencias de viajes. En el primer caso, las cadenas con las redes de establecimientos más amplias. «La calidad crediticia de los retailers expuestos al turismo, o que tienen grandes redes comerciales, altos costes fijos y una presencia online limitida, serán los más afectados por el coronavirus y por sus efectos posteriores, dice la agencia. Esta explica que la mayoría de estas empresas saldrán de la crisis con peores indicadores crediticios, que no les permitirá recuperar los niveles previos a la pandemia «durante algún tiempo, si es que lo consiguen».

Añade que prevé que el gasto discrecional, aquel que se destina a bienes no esenciales, será menor en 2020, incluso cuando las restricciones a la movilidad se levanten, ya que la confianza del consumidor continuará «débil». «Las empresas con mayores capacidades online o con una dependencia limitada de las ventas de la temporada de primavera estarán en mejores condiciones de superar los cierres de las tiendas».

Un punto clave para estas compañías será su liquidez. La mayoría de las que analiza Moody’s tienen la suficiente, tanto en forma de caja como en líneas de crédito sin disponer, como para superar un par de meses de restricciones a la movilidad y medidas de distanciamiento social. «La liquidez es fundamental para los retailers no alimentarios porque los cierres supondrán pérdidas inesperadas en los fondos de maniobra durante las siguientes semanas. La mayor parte de los operadores de moda han recibido su stock de primavera-verano pero no pueden venderlo. Estas empresas tendrán inventarios más grandes de lo normal», analiza Moody’s, que añade que cuando las tiendas puedan reabrir enfrentarán una demanda más débil y una competitividad más alta. En el comercio textil, «los descuentos serán feroces».

Sin embargo, las grandes empresas del sector tendrán oportunidades. «Aquellas de mayor escala y con una liquidez mayor como Ceconomy, Kingfisher, H&M, Inditex y Next estarán en mejores condiciones para expandirse y ganar cuota de mercado»

Fuente: Cinco Días