Moody’s ha bajado hoy la calificación de Ence a Ba3 desde Ba2 así como la perspectiva se ha cambiado de estable a negativo. La agencia de calificación apunta a una recuperación más débil de los esperado en los precios. «La rebaja refleja nuestra expectativa de que el apalancamiento ajustado de Ence se mantendrá por encima de 6 veces la deuda/Ebitda en los próximos 12 meses como resultado de una recuperación más débil de lo esperado en los precios de la pulpa» de celulosa, dice el analista principal de Moody’s para Ence, Dirk Steinicke.

La reciente disminución en los precios de la pulpa de celulosa «ha afectado significativamente las métricas crediticias de Ence», lo que lleva a un deterioro del margen Ebitda ajustado de Moody’s a 16,2% en 2019 desde 31,7% en 2018 y la deuda/Ebitda ajustada de Moody’s a 7,8 veces en 2019 desde 2,9 veces en 2018, explican los expertos de Moody’s en un informe.

 

Mientras haya una indicación de que se espera que los precios de la pulpa comiencen a aumentar, existe una incertidumbre temporal en el sentimiento económico y, posteriormente, la demanda de pulpa debido a la propagación del coronavirus que podría retrasar la recuperación para la segunda mitad de 2020. Moody’s espera que Ence se beneficie de las expansiones de capacidad en su negocio de pulpa completado en 2019 y un aumento del 10% en su tasa de producción que finalmente conducirá a mayores ventas de pulpa volúmenes junto con un menor costo en efectivo.

Además, la agencia de calificación espera que la importancia del negocio energético continúe creciendo a medida que Ence, en los últimos 24 meses, ha desarrollado su negocio regulado de energía renovable en España, que generalmente es más estable que el negocio de la celulosa. Después de la comisión de sus centrales de biomasa de 46MW en Huelva y de la central de biomasa de 50MW en Ciudad Real, la capacidad instalada ha alcanzado los 316 MW y la compañía ya se ha convertido en el jugador líder de biomasa en España y ha aumentado la capacidad de generación de energía renovable en más del 50%. Señalan que la contribución del Ebitda del negocio energético ha crecido a más de 50 millones de euros en 2019 desde menos de 20 millones en 2013, ahora ya cubre una buena parte de los costos fijos del negocio de celulosa y se espera que aumente a más de 70 a 80 millones en 2020.

Por su parte, las nuevas inversiones anunciadas en el Plan Estratégico 2023 de Ence se han pospuesto oficialmente y la compañía ha declarado públicamente su intención de centrarse en el programa de optimización de costos lanzado en 2019 para lograr los objetivos anuales de costos en efectivo del Plan Estratégico y, posteriormente, eliminar su negocio de celulosa.

En cuanto a la perspectiva estable refleja la opinión de Moody’s de que el entorno del precio de la pulpa debería ser más beneficioso para Ence durante el segundo semestre de 2020 y conducir a mejoras en las métricas crediticias durante 2021. Además, a falta de inversiones de crecimiento material en 2021, la agencia anticipa que la compañía volverá a generar un flujo de caja libre positivo que conduzca a una mejor liquidez.

Fuente: Cinco Días