El presidente de Gas Natural Fenosa, bautizada ayer como Naturgy, Francisco Reynés, ha iniciado su reinado con una agresiva política de dividendo. Según el plan estratégico a 2022 que presenta esta mañana la compañía en Londres, la energética repartirá 6.900 millones de euros hasta esa fecha, lo que supone un incremento del 59% respecto a 2017, en que pagó 1.000 millones de euros. Este año, la retribución aumentará un 30% y hasta 2022 un 5% anual. Este año, el dividendo será de 1,3 euros por acción y en 2022 se espera alcance 1,59 euros.

Por otra parte, Naturgy se reserva otros 2.000 millones para inversiones o, en su defecto (de no lograra adquisiciones), los dedicará a recompra de acciones, con la compra de autocartera.

Frente a la sospecha de fuertes desinversiones, la compañía solo desinvertirá por valor de 300 millones, que se suman a los 2.700 millones obtenidos este año. Estas desinversiones se centrarán en pequeños activos no estratégicos, lo que se traducirá en la salida de la compañía de un tercio de los países en los que está presente.

Por su parte, la compañía invertirá 8.400 millones de euros, de los cuales, 5.300 millones serán para crecimiento y el resto, mantenimiento.

Con un nivel de deuda igual a la de 2017 al fin del periodo del plan, el Ebitda se situará aproximadamente en 5.000 millones, unos 1.800 millones anuales.

Fuente: Cinco Días