Los bancos españoles tienen prisa por deshacerse de una vez por todas de sus carteras de impagados. La guía sobre dudosos del Banco Central Europeo (BCE) que ha entrado en vigor este año aprieta aún más las tuercas a las entidades financieras con más morosidad.

Una de las entidades que se han comprometido a cerrar al final de su actual plan estratégico, que termina este año, el lastre del ladrillo en su balance es Banco Sabadell.

La institución que preside Josep Oliu ya fue el pasado año uno de los banco más activos en la venta de carteras de impagados de Europa, lo mismo que el año anterior. Pese a ello, aún mantiene más de 1.000 millones de euros en activos adjudicados que pretende desaguar este año.
De momento, ha contratado a Deloitte para lanzar una cartera de créditos hipotecarios impagados, con garantías de unos 1.000 millones de euros. La operación para la venta de la cartera ha recibido el beneplácito del banco en plena crisis del coronavirus, por lo que inicialmente parece que este mercado de compra de activos tóxicos no se ha paralizado.

Aunque es cierto que Santander todavía no ha cerrado la venta de dos carteras de hipotecas y suelo por unos 5.500 millones de euros, y la operación parecía que estaba a punto de firmarse. Una de estas carteras son hipotecas morosas, por un volumen de 2.700 millones de euros, otro de colaterales ligados al ladrillo, por un unos 2.100 millones de euros. Santander sí logró vender hace un mes una cartera de crédito de consumo de un volumen de 600 millones de euros.

Sabadell, no obstante, ha querido adelantarse al resto del sector al poner esta cartera en el mercado, una vez que el resto de las entidades también deben acelerar la desconsolidación de sus impagados si no quiere tener que aumentar sus provisiones como fija este año el BCE.

El banco ha logrado desconsolidar más de 8.200 millones de euros de activos problemáticos el pasado año, según consta en la presentación de resultados de 2019. Estas operaciones han tenido un efecto positivo en su ratio CET1 fully-loaded de 16 puntos básicos, y le supusieron el pasado año unas provisiones de 103 millones de euros adicionales.

Tras estas ventas su saldo de activos tóxicos está ligeramente por encima de los 7.300 millones de euros, de los que 6.100 millones corresponden a activos dudosos y 1.180 millones a activos adjudicados.

Este desagüe de su balance hace que la ratio de activos problemáticos netos sobre el total de activos se reduzca y sitúe en el 1,7%, frente al 1,8% correspondiente a 2018. La última operación de venta de activos adjudicados de Sabadell se produjo en diciembre de 2019. Vendió una cartera de créditos fallidos de 700 millones de euros a Intrum y Gescobro (Cerberus).

Sabadell también cerró la venta en enero del 100% de su gestora a Amundi, firma que forma parte del grupo Crédit Agricole por 430 millones de euros. El banco de origen catalán lleva unos cuantos años desprendiéndose de todos sus negocios no estratégicos para mejorar su solvencia y reducir su morosidad.

La operación, no obstante, está condicionada a la obtención de las autorizaciones pertinentes, por lo que se espera su cierre total en el tercer trimestre de 2020.

La venta de la depositaria para finales de mes

Otra enajenación. Banco Sabadell también tiene en venta en estos momentos su banco depositario, considerado no estratégico. BNP Paribas, Cecabank, Caceis (Credit Agricóle y Banco Santander) e Inversis (Banca March) son las cuatro ofertas que pujan por hacerse con esta actividad de depositaría y custodia. La operación puede alcanzar un valor de alrededor de 150 millones de euros. La firma custodia alrededor de 20.000 millones de euros de activos, y el cierre de su venta se espera para las próximas semanas.

Fuente: Cinco Días