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Aunque todas las grandes firmas españolas tienen proyectos y políticas de sostenibilidad, no parece que vayan a ser ellas las que conduzcan a España al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Aunque el 74% de las empresas del IBEX 35 incluye un compromiso expreso con estos retos globales en sus memorias de sostenibilidad, solo el 8% (tres en total) tienen compromisos públicos, cuantificables y medibles, según el informe ODS año 2: Análisis, tendencias y liderazgo empresarial en España, presentado por la Red Española de Pacto Mundial.

En este momento, los líderes en sostenibilidad son las pymes españolas. Mucho más ágiles, versátiles, convencidas, sin presiones cortoplacistas, grandes accionistas a los que rendir cuentas, ni intereses contrapuestos. Como dice Juan de la Peña, director de ventas de El Naturalista: “De momento, a los que nos lo creemos nos va un poco peor que a los que no se lo creen, pero eso cambiará en el futuro. La tecnología cobra un papel crucial y va a posibilitar cosas infinitas. El cambio al que estamos sometidos es tan grande que las marcas pequeñas serán más grandes y viceversa”.

Es impresionante comprobar cómo, contra viento y marea, tendencias de mercado o gustos del consumidor, la convicción y los valores personales y profesionales se anteponen a la lógica empresarial.

Skunkfunk

Para Skunkfunk, abrazar la sostenibilidad significa tener procesos de producción mucho más largos, laboriosos y, algunas veces, más caros que producir moda de la manera convencional. Pero hacerlo de otra forma significaría formar parte de la segunda industria más contaminante del planeta, y eso no va con ellos.

Skunkfunk es una firma de Bilbao que se define como empresa «de diseño, sostenible, ética y vasca». Y aplican cada una de estas convicciones a cualquier eslabón de su cadena de valor, desde la elección de los materiales y tejidos al diseño de las prendas, la fabricación, el transporte y el etiquetado, así como la gestión empresarial de su día a día.

De momento, a los que nos lo creemos nos va un poco peor que a los que no se lo creen, pero eso cambiará en el futuro

Juan de la Peña, director de ventas de El Naturalista

Para asegurarse de la procedencia real de todas las fibras tienen que producir sus propios tejidos en vez de comprar los disponibles en el mercado. Esto les ha llevado a ser la única empresa de moda en España con certificado GOTS (Global Organic Textile Standard) para toda su producción de algodón orgánico y la primera marca textil española certificada por Fairtrade (comercio justo). “El mayor impacto que hemos tenido no es el de nuestra propia producción, sino que cuatro de nuestros suministradores chinos se han certificado GOTS, haciendo sostenible al más alto nivel la producción entera de estas cuatro fábricas”, dice Mikel Feijó, director general y fundador de esta empresa.

Esta fijación por la sostenibilidad ha supuesto meses de investigación para conseguir el tejido que querían, trabajando con el proveedor mano a mano para buscar la sostenibilidad sin perder la caída, el tacto y apariencia que se requiere para cada prenda. También tienen en cuenta que el patronaje deseche el mínimo material posible; para ello han lanzado Zero Waste Colección, diseños en los que no se permiten la más mínima merma del tejido, lo que de momento les obliga a cortar las prendas a mano. Todo esto significa trabajar con un proceso mucho más parecido al de las colecciones de antaño. Como dice Maia Eder, directora creativa de Skunkfunk: “Hay muy pocas marcas que diseñen de verdad hoy en día. La noción de la creación como un activo valioso y la moda como el arte de vestir han perdido relevancia”.

La sostenibilidad no solo llega a la prenda. Las etiquetas y su material de oficina están fabricados con «el papel más sostenible del mundo», a partir del algodón de cuarta generación que usa un séptimo del agua y no necesita tinte. Y las bolsas con las que empaquetan sus prendas están hechas con material 100% biodegradable. Tienen además una política de flete aéreo cero para minimizar su huella de carbono en el transporte.

En su apuesta por la economía circular, además de haber conseguido utilizar el tejido sobrante de sus patrones, trabajan en elaborar materiales con ropas recicladas de la mano de la empresa Koopera que recoge prendas usadas. Tienen puntos de entrega en sus tiendas, realizan eventos de intercambio y cuentan incluso con un servicio de reparación.

Y aunque sus logros son impresionantes, no se conforman y se siguen cuestionando y mejorando cada día.

El Naturalista

El Naturalista lleva 20 años haciendo zapatos sostenibles y ecológicos, algunos incluso veganos. Su lema es: Zapatos inspirados en la naturaleza para personas comprometidas. Sus creadores aseguran que su producción es 100% propia. No hablan de consumidores sino de “clientes” y venden un producto de “uso” y no de consumo, pues su duración es mayor de la habitual, aunque esto se vuelva en su contra.

Esforzándose en “encontrar soluciones que cuiden los pies de quienes los visten sin perjudicar al medio ambiente”, el eco-diseño es el motor de sus colecciones y su factor competitivo frente a los competidores. “A veces nos podría ir un poco mejor si traicionáramos nuestros principios de transparencia y honestidad, pero eso no está en la esencia de nuestra marca”, afirma Juan de la Peña, director de ventas de El Naturalista.

Ecoalf es una empresa española líder mundial en la utilización de materiales recicladosEcoalf es una empresa española líder mundial en la utilización de materiales reciclados

El Naturalista trabaja exclusivamente con pieles de animales criados para la alimentación y el interior de su calzado está libre de cromo. Apuestan por una búsqueda constante de nuevos materiales y formas de hacer las cosas. Además del uso de velas de barco recicladas en su colección con Dvelas, utilizan textil de algas, una fibra a partir de esta planta que proporciona cualidades únicas antibacterianas y antioxidantes. También utilizan trenza reciclada, compuesta por la mezcla de hilos de algodón reciclado y botellas de plástico tereftalato de polietileno (PET) y fabrican suelas de caucho con reciclado de conchas de moluscos desechadas en el proceso productivo de empresas conserveras en Galicia. Todo ello les ha supuesto el reconocimiento a la empresa más eco-innovadora del sector del calzado por el proyecto Europeo ENECO2.

Ternua

Ternua nace en 1994 inspirado en el espíritu aventurero, de superación y respetuoso de los balleneros vascos. Es una marca que “habla de montaña, naturaleza, aventura, solidaridad y respeto al medio ambiente”, según sus creadores.

Ofrece productos de altas prestaciones técnicas, polivalentes, de diseño único y ecológico. Ternua ha sido calificado como el Patagonia español, empresa sin parangón en sostenibilidad.

Desde 2009, todas sus prendas son fabricadas con algodón orgánico y desde 2013 toda la pluma que utilizan es reciclada Neokdun® (proceden de ropa de cama y prendas ya utilizadas) erigiéndose como pionera en todo el mundo en este sentido. En 2015, consiguen la eliminación total de los altamente contaminantes ácido perfluorooctanoico y sulfonato de perfluorooctano (PFOA y PFOS, por sus siglas en inglés) de sus productos. Y en 2016 la eliminación del PFC —perfluorados, sustancias químicas con propiedades impermeables y antiadherentes que se encuentran en ropa, papel plastificado, sartenes, tapicería, pesticidas o productos cosméticos— en el 80%, con el objetivo eliminarlos al 100%.

Como ellos dicen: “Ese es nuestro camino, hoy y siempre: devolver al planeta lo que él nos ha dado, protegiendo a la naturaleza y las personas, sin destruir ni una mínima parte esencial de ellas”.

Como Ecoalf, otra empresa española líder mundial en la utilización de materiales reciclados (botellas PET, redes de pescar, neumáticos usados o posos de café), tienen un proyecto en colaboración con los pescadores. Ecoalf, con su Upcycling the Oceans, ayudará a limpiar los océanos de basura gracias a los pescadores. Ternua, con Redcycle, recoge redes de pesca en desuso para convertirlas en prendas sostenibles.

No son las únicas con iniciativas así, hay muchas. Empresas como Muebles LUFE, Cosentino, Aqualogy o Axioma Solucions también tienen soluciones pioneras en su campo y son un ejemplo para el mundo entero. Ya lo dice Victor Viñuales, director de la organización ecologista Ecodes: “Normalmente la innovación empieza por los pequeños, pero necesitamos salmones que naden a contracorriente y ballenas que lo hagan grande y multipliquen en impacto”.

Ecoalf, con su proyecto Upcycling the Oceans, ayudará a limpiar los océanos de basura gracias a los pescadores.  Ternua, con Redcycle, recoge redes de pesca en desuso para convertirlas en prendas sostenibles

Además, las grandes compañías de nuestro país tienen una enorme capacidad de influencia sobre dos agentes clave: sus proveedores, en su trabajo con la cadena de valor y los clientes, con capacidad para ofrecer e influir en su consumo responsable.

Cuando hablamos de ecoinnovación, nada es rentable a corto plazo. Todos coinciden en que hacer las cosas de otra manera es más difícil, más laborioso y, de momento, más costoso. Hay que pensar a largo plazo en un mundo dónde el consumidor quiere las cosas inmediatamente y a un bajo coste. Pero no hay tiempo, el planeta nos está pidiendo a gritos que levantemos el pie del acelerador y estas empresas ya nos muestran que se puede hacer.

Ahora es clave que el consumidor apoye, valore y premie a negocios como estos. Como dice Feijó, de Skunkfunk: “El cambio más grande ocurrirá cuando los consumidores modifiquen sus hábitos, compren menos, pero mejor, y piensen a quién están dando negocio”. Tú decides.

María López Escorial es profesora en el Instituto de Empresa desde 2002 y consultora independiente especializada en innovación social, mercados de la base de la pirámide y soluciones empresariales para combatir la pobreza. Además, es presidenta de la Fundación compromiso y Transparencia.

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Fuente: El País