La Fiscalía Anticorrupción ha pedido el procesamiento de Rodrigo Rato por un presunto delito de corrupción entre particulares derivado del cobro de comisiones a agencias de publicidad contratadas por Bankia durante su mandato. Según el escrito, remitido al juzgado de instrucción número 31 de Madrid, el exvicepresidente del Gobierno y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional supuestamente escondió mediante una estructura opaca 835.024 euros.

La fiscal Elena Lorente solicita en un escrito con fecha de 4 de junio que el magistrado Antonio Serrano-Arnal continúe el trámite de procedimiento abreviado —paso previo a la apertura de juicio oral— de esta causa separada de la investigación sobre el presunto origen ilícito del patrimonio de Rato. En concreto, la causa se centra en los contratos de publicidad firmados entre 2010 y 2011 y de los que Rato supuestamente cobró «comisiones carentes de justificación» a través de su sociedad Kradonara.

Según el relato del fiscal, el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) se sirvió «de íntimos colaboradores» tales como Miguel Ángel Montero, a quien introdujo en la entidad como asesor externo, su secretaria personal Teresa Arellano y su amigo y «hombre de confianza» José Manuel Fernández Norniella, entonces vicepresidente y consejero de Bankia. «Todos ellos constituyeron un auténtico grupo de presión dentro de la entidad financiera actuando como núcleo duro a las órdenes y en beneficio último de Rodrigo Rato», reza la fiscal en su escrito en el que precisa que Kradonara ingresó comisiones enmascaradas como prestación de servicios de 474.000 euros en el ejercicio de 2010 y 360.608 en 2011.

En uno de los informes de la Guardia Civil aportados al juzgado, la Unidad Central Operativa de la Guardia (UCO) expuso que el expresidente de Bankia se valió de su influencia en los nombramientos para luego obtener «sustanciosos contratos de publicidad» a través de la sociedad Cor Comunicación —creada con sus hermanos y cuyo control adquirió por completo en 2013— y otras derivadas también bajo su control como Muinmo o Emisoras Rato.

Fuente: El País