Las entidades que pertenecen a la Asociación Española de Banca (AEB), que excluyen a los bancos procedentes de las cajas, presentaron este jueves sus resultados de 2017. Durante la conferencia de prensa, en varias ocasiones, el presidente de la AEB, José María Roldán, fue preguntado por los bajos salarios de España, en comparación con otros países europeos, un factor que podría frenar el crecimiento del negocio de la banca.

Admitió que es necesario «un crecimiento económico más inclusivo porque las diferencias» de las nuevas generaciones en la incorporación a la vida laboral «son inaceptables; debemos hacer una reflexión sobre las condiciones más duras a las que se van a enfrentar las nuevas generaciones aunque creo que debería ser el FMI el que pilotara este asunto. Es necesario pensar sobre cómo pueden tener oportunidades», concluyó.

Otro de los asuntos tratados fue el de las firmas tecnológicas. Los bancos no han ocultado que consideran que compiten en desventaja con ellas por tener menos regulación que su sector. Por eso han seguido muy de cerca el juicio a Facebook. Este jueves, José María Roldán, reelegido presidente de la AEB por otro mandato de cuatro años, al ser preguntado por las consecuencias de la fuga de datos privados de Facebook, comentó: «Los bancos estamos sometidos a una regulación muy intensa, estamos habituados. Las empresas tecnológicas se ahogan con una regulación mínimamente intrusiva. Los bancos lo hacemos mejor que ellos porque estamos más acostumbrados a conservar la privacidad de los clientes. Lo que exigimos es que si se nos pide un trato igual que a ellos, también la regulación sea similar».

Los grupos bancarios de la AEB ganaron 12.060 millones en 2017, un 51,3% más que el año anterior, por la distorsión que causan la pérdidas del Popular en 2016, que superaron los 3.000 millones. Descontando el efecto de este banco en 2016 y el año pasado, el sector ganó un 5,3% más en 2017. Las comisiones se elevaron un 7,2% y los gastos un 0,4%. Pese a la caída de tipos en 2017, el sector elevó la rentabilidad dos puntos, hasta el 6,16%. Pese a todo, Roldán se quejó de que este ratio está dos puntos por debajo del coste de capital. Entre los retos de futuro, citó la reducción de los activos improductivos, herencia del ladrillo, aspecto en el que España está peor que Alemania y Francia y mejor que Italia. No descartó más cierres de oficinas por el avance de la digitalización. pasado.                                                                                                                                                                                                                                    

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Preguntado Roldán si la forma de resolver la crisis del Popular es una prueba del «maltrato que ha sufrido el sector español», negó esta teoría. «La banca española no ha sido maltratada. Si haces los deberes no hay maltrato que valga. Si ha habido diferencias, no nos perjudican a medio y largo plazo. Como contribuyente, creo que este problema se ha solucionado mejor que en otros países», en alusión a Italia en donde el Tesoro prestó dinero a los bancos con problemas. No obstante, admitió que es extraño que «si tenemos una misma supervisión, existan dos soluciones distintas». 

No obstante, Roldán admitió problemas en la regulación europea que se han demostrado en la crisis del Popular, y que demuestran que la Unión Bancaria no está terminada. «Hay un tema clave que no está resuelto: quién es el responsable de facilitar la liquidez a un banco en resolución ya que una entidad que se va a intervenir, deja de ser solvente aunque antes lo fuera. Este problema hubiera surgido en España si no llega a haber un comprador», en alusión al Santander.

Reclamaciones no obligatorias

En relación con las reclamaciones de los clientes presentadas ante el Banco de España, que han subido un 177% en 2017, Roldán aventuró que irán bajando en el futuro porque la mayoría están relacionadas con las hipotecas, que ya está encauzado. «No obstante», añadió, «queremos mejorar la confianza que los clientes tienen en nosotros».

Sin embargo, se mostró contrario a que las resoluciones del Banco de España (donde trabajó como director general de Regulación) sobre las reclamaciones fueran vinculantes para las entidades. Apuntó que prefería que existiera un mecanismo de arbitraje al que se sometiera la banca. El supervisor ha intentado que sus resoluciones, muchas veces desoídas por la banca, fueran de obligado cumplimiento, pero la presión del sector lo ha impedido hasta ahora.

El presidente de la AEB descartó una nueva burbuja inmobiliaria y que el sector esté volviendo a caer en una excesiva financiación a la construcción, pese a que se están volcando en este negocio. Aseguró no estar preocupado por la evolución de este crédito. «Se está normalizando y eso es bueno para la banca, tanto la construcción como el alquiler de viviendas», aunque reclamó a las autoridades de las grandes capitales «que eliminen los cuellos de botella y aumenten la oferta de suelo». 

Roldán recordó que en 2017 se construyeron en España 80.000 viviendas, cifra muy lejana a las 600.000 alcanzadas antes de la crisis. “Se ha recuperado una a actividad que cayó de manera desorbitada, que colapsó de manera dramática y ahora está volviendo a niveles de actividad bastante razonables”.

Para su nuevo mandato, no descartó tratar de fusionar la AEB con la CECA, donde están los bancos procedentes de las cajas. «El objetivo es ofrecer un mejor servicio y las entidades son parecidas. Reflexionaremos y prestaremos más atención a este asunto», concluyó.

Fuente: El País