La CNMC discrepa de la propuesta de la DGT de obligar a pasar por las aulas a los aspirantes a la prueba teórica de conducir antes de examinarse. Competencia publica este miércoles un informe sobre la modificación del Reglamento General de Conductores a petición del Ministerio de Interior. En el texto se acepta el objetivo de sensibilización de los cursos, pero se afirma que «favorece a las autoescuelas frente a otros modelos de negocio sin que exista justificación para ello», y cita a los formadores online como posibles damnificados. 

La DGT ha trabajado durante meses en un real decreto que apuesta por una formación teórica de entre 8 horas (para el carnet de coche) y 12 horas, en las que habrá testimonios de víctimas de accidentes de tráfico, de forma presencial o a través de vídeos. El decreto ya se encuentra en el Ministerio del Interior y debe ser aprobado por el Consejo de Ministros. 

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), que defiende la propuesta de Tráfico, asegura que las plataformas digitales, frente a la opinión de la CNMC, no verán comprometido su modelo de negocio porque las clases solo cubren aspectos específicos de la formación teórica. «Competencia no ha tenido en cuenta que el 80% de los países europeos funcionan así, tanto en la teórica como en la práctica», afirma José Miguel Báez, presidente de CNAE. Entre ellos, Alemania, país al que considera referente por su infraestructura de carreteras. Báez añade que el informe no toma en consideración «al Consejo Superior de Tráfico, formado por 85 organizaciones de todo el país que defienden este real decreto». 

La Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD) trasladó en su día a la CNMC su desacuerdo con el Real Decreto alegando que limitaría su actividad, algo que el regulador ha ratificado en este informe. Miguel González Gallarza, portavoz de la PAD, celebra las conclusiones del texto: «La CNMC recomienda a la DGT evaluar otras opciones, que es lo que defendemos; sí a la sensibilización pero dando la posibilidad a los alumnos de poder hacer el curso a distancia». 

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La PAD considera que el curso resulta tanto o más efectivo a través de las plataformas digitales. «Los jóvenes son nativos digitales y hay que aprovechar esos canales para concienciarlos», asegura González. La PAD ha elaborado un estudio de impacto económico que cifra en 450 euros por alumno el sobrecoste de sacarse el carnet si el curso presencial entra en vigor. «Las autoescuelas tradicionales son más caras y el coste para los alumnos aumentaría por tener que desplazarse, en especial en la España vaciada, ya que normalmente preparan el teórico desde casa».  

El informe de Competencia recomienda a Interior valorar alternativas a la propuesta de cursos presenciales de la DGT y «tampoco considera justificado que el proyecto posibilite extender la exigencia de formación presencial a otras áreas de conocimiento para acceder a los permisos de circulación». 

Las materias obligatorias tratarían sobre accidentes de tráfico, los grupos de riesgo al volante, colectivos vulnerables, factores de riesgo, distracciones al volante, utilización de elementos de seguridad y el respeto a las normas de circulación. 

 La CNMC también valora negativamente otra de las propuestas de la DGT -cinco horas prácticas adicionales antes de presentarse a un segundo examen práctico-. Competencia lo considera una «exigencia» que produce «una carga sobre los alumnos y no está justificada desde la óptica de los principios de necesidad y proporcionalidad».  

La DGT estudia su propuesta tras conocer la opinión de la CNMC

La Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que está valorando el informe que ha publicado la CNMC para después decidir si mantiene su propuesta de decreto ley o hace modificaciones en la misma. 

Con respecto a la formación obligatoria presencial, fuentes de la DGT recalcan que se ha perdido la oportunidad de sacar una medida que podía ayuda a formar mejor a los futuros conductores con el objetivo de reducir la siniestralidad vial, propuesta en la que destaca el consenso que había entre todos los sectores y agentes de la Seguridad Vial

Fuente: Cinco Días