Wall Street arranca la sesión del martes dominado de nuevo por la volatilidad pese a no haber un evento financiero, económico o geopolítico específico que justifique el desplome del lunes. El Dow Jones inició la sesión con una caída inferior al 2%. Luego fue poco a poco reduciendo el golpe y menos de 30 minutos después de arranque, el indicador estaba en verde y subiendo más del 1%. Aun así, nada se puede dar por seguro: la volatilidad es la reina desde hace una semana en el parqué y la recta final de la jornada será clave.

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Los futuros de Wall Street habían pintado horas atrás un panorama preocupante, en especial, durante las bajadas sufridas por las Bolsas de Asia. El Dow Jones llegó a apuntar hacia otro desplome similar al del cierre el lunes, superior a los 1.000 puntos. Sin embargo, con Europa despertando, las fuertes caídas se moderaron hasta el punto de borrar el negativo.

El desplome de la jornada previa (del 4,6%) es el mayor de la historia en puntos y en porcentaje, el más elevado desde el 5,5% que sufrió en agosto de 2011 coincidiendo con la crisis de la deuda soberana europea. Ha sido un punto de inflexión, pero algunas señales apuntaban ya a un cambio  de tendencia que podía dejar atrás el espectacular 2017 en términos bursátiles.

Los primeros síntomas de estrés empezaron a notarse hace tres semanas. Michael O´Sullivan, director de inversiones de Credit Suisse, coincide al afirmar que el factor más importante es el repunte en el “riesgo de volatilidad”. También consideran que 2017 fue el primer año en el que Wall Street registró subidas en cada uno de sus 12 meses. Ese periodo tan prolongado de calma, asegura, “se acabó”. El ajuste, por tanto, sería esencialmente técnico.

El indicador de volatilidad repuntó un 275% desde comienzos del año, tras un 2017 durante el que estuvo totalmente plano. Este martes parecía estabilizarse. Y aunque los analistas tratan de encontrar motivos para este ajuste tan rápido, Jim Caron considera desde Morgan Stanley que estos episodios son saludables, porque sirven para poner en línea la escalada. Pero no sabe anticipar qué va a pasar ahora y si estas pérdidas irán más lejos.

Cambio de sentimiento

“Es lo que suele hacer los mercados”, recuerdan desde BlackRock, “lo que pasa es que no estamos acostumbrados”. Los analistas indican que el índice S&P 500, el que integra a las mayores compañías cotizadas, vale el doble este momento que antes de estallar crisis financiera en 2008. Lo que no pierden de vista es el mercado de bonos. Los tipos para las letras a 10 años bajaron al 2,69%, del 2,85% el viernes.

La complacencia fue la nota dominante el pasado año, que se caracterizó por ser excepcionalmente tranquilo. Los resultados trimestrales y el crecimiento económico dieron sustento a la tendencia alcista, lo que llevó a los estrategas a mantener el optimismo durante las cuatro primeras semanas de enero. Lo único que cuestionaban era la magnitud de las ganancias. Ese sentimiento cambió por completo. «Es el momento de dar un paso atrás y tomar aire», señalan los gestores del parqué.

Los bajos tipos de interés provocaron que el mercado de renta variable fuera más atractivos que el de la renta fija. El dato de empleo publicado el viernes, sin embargo, augura que la Reserva Federal podría ser más agresiva al aplicar su plan de retirada de estímulos monetarios. Con los tipos subiendo, los bonos se hacen una alternativa más segura a las acciones. Mañana se celebra la próxima subasta de letras a 10 años.

Los técnicos de Bank of America insiste que no hay motivo para entrar en pánico. Sí ven un movimiento en las carteras de inversión, pero señalan que es natural. El problema, añade, es que todo sucede más rápido porque las transacciones se hacen por vía electrónica. Eso provocará que los próximos días sean movidos. El desplome del lunes se contuvo, de hecho, antes de activarse los frenos automáticos.

Llamamiento a la calma

BlackRock insiste que este tipo de correcciones representan una oportunidad para volver a entrar en el mercado. Sus analistas, como el de otras instituciones financieras, están convencidos de que los grandes bancos centrales mundiales serán cautos a la hora de retirar los estímulos. Esta semana está prevista la intervención pública de varios miembros de la Fed, lo que ayudará a aclarar las cosas.

Jame Bullard, de la Fed de St. Louis, señalaba este martes antes de la apertura que el dato de empleo de enero no implica que se vayan a apartar de la estrategia de incremento gradual de los tipos. “Hay que ser cautos al interpretar que la buenas noticias del mercado laboral se trasladan directamente en mayor inflación”, opina. También anticipa que el crecimiento económico tenderá a moderarse.

Fuente: El País